Medallas y otros galardones

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El pasado mes de junio tuvimos que organizar una gala deportiva para realzar la entrega de los trofeos a los mejores jugadores de la liga asturiana de flagfootball (todos ellos en edad escolar).

Además de estos premios quisimos entregar a cada partipante un obsequio en recuerdo de su participación en esta primera edición de la liga escolar.

La idea afloró sola: una medalla. Pero las medallas son inútiles y estériles; sólo tienen sentido para homenajear a los tres primeros de una serie.

Si se dan medallas a todos los participantes se convierte en un objeto desposeído de su verdadero valor. ¿Para qué quiero yo una medalla que no he ganado y que me la han dado solamente por participar?

Me temo que estas medallas acaben donde han acabado las mías: en una caja. Y eso que las mías me costó lo suyo ganarlas. Sí señor. Allá por los años 70 y 80 no estaban las economías de los organizadores como para muchos dispendios.

Se compraban tres medallas, las consabidas de “oro”, “plata” y “bronce”, y asunto terminado. No había tiempo ni dinero para sentimentalismos para con los abnegados competidores que no accedían a la final, o para los que no ganaban la final de consolación, que así se llamaba a la lucha por el tercer y cuarto puesto.

Y qué poca gana se ponía en ese duelo, pudiendo haber estado disputando la final después de haber llegado a semifinales; aún no entiendo cómo hoy en día hacen luchar incluso a los profesionales por ese tercer y cuarto puesto; es más fácil conceder dos terceros puestos ex aequo y asunto arreglado. Incluso esto ya se hacía en aquella adusta época, aunque supusiera una medalla más por categoría.

Pero supongo que un encuentro más es un encuentro más, sobre todo si las televisiones abonan sus dividendos… Bueno, después de todo son eso: profesionales. Así es que tal vez se merezcan disputar sin gana ese último encuentro, que para eso les pagan. Aunque sea exponerse innecesariamente a una lesión…

Retomando el hilo de este monólogo, decía que una medalla regalada por participar, además de quedar sin valor para quien la recibe, no es algo que uno pueda ponerse para ir por la calle todos los días. Es decir, que además de perder su sentido no puede lucirse.

Así las cosas decidimos buscar un sustituto de la socorrida medalla.

¡Hombre!, hace unos años, huyendo también de las medallas y pensando en abaratar costes, nos sacamos de la manga la entrega de diplomas. Sí, ya sé…, un diploma por participar tampoco es algo que uno se cuelgue al cuello para salir a pasear.

Pero en aquel momento nos sacó de un apuro y gustó mucho el detalle. Era algo que en la zona en la que vivo no se había visto nunca.

Fuimos copiados inmediatamente por varios clubes cercanos, y la cascada de diplomas que ha seguido en varias disciplinas deportivas ha hecho de este galardón algo tan deslucido que ni siquiera nos lo planteamos para esta ocasión.

Aunque la verdad es que otorgando la medida justa de diplomas en el momento idóneo puede seguir siendo un galardón muy digno. Sobre todo si su diseño es atractivo.

Bueno, para no aburrir más al lector, diré que tras consultar con algunas empresas finalmente compramos unos llaveros. Los llaveros llevaban en el anverso una alegoría de nuestro deporte, el flagfootball, y en el reverso una inscripción alusiva a nuestro evento deportivo.

Un poquito más caros que la medalla sí salieron, y más aún porque adquirimos unos estuches que mejoraban su presentación. Y supimos enaltecer la entrega de los llaveros al hacerlo de uno en uno. ¡Qué feo detalle hubiera sido entregarlos sacándolos de una caja a montones!

Me temo que muchos de los modernos gestores, todos ellos muy titulados pero poco deportivos, no llegan a entender este mimo con el que tratamos a los deportistas. Conozco uno que ha comprado cientos de medallas todas iguales. Y cada vez que hay un evento deportivo en el pueblo las da a todos los chavales que por allí aparecen. Dentro de unos meses cada uno tendrá en su casa cinco o seis medallas todas iguales (y sin una triste inscripción que las diferencie, el muy burro).

Es de esperar que esas medallas acabarán todas en la caja… de la basura.

30 de julio de 2004  buzón de alcance

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Homenajes a título póstumo

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Creo que todo el mundo estará de acuerdo con el adagio de que los homenajes hay que realizarlos en vida del homenajeado.

Sin embargo algunos honores deben realizarse a título póstumo, hasta el punto de que sería un despropósito hacerlo en vida del homenajeado, como es el caso cuando se trata de imponer a las cosas el nombre de alguien célebre o famoso.

Estoy hablando de calles, colegios, polideportivos, parques, residencias, hospitales… Evidentemente se trata de lugares públicos, por lo que será una Administración Pública quien deba iniciar los trámites para otorgar el nombre del elegido o elegida al lugar. De ahí que se deban exigir unas garantías.

Trataré de exponer el asunto como a mí me lo expusieron, aunque probablemente no seré tan sutil.

Mientras el homenajeado siga con vida es posible que cometa algunos actos reprobables; o quizá realice unas manifestaciones desafortunadas; o tal vez cambie su modo de vida de tal manera que quede desligado de la causa que originó el agasajo con el que fue favorecido.

En cualquier caso sería una vergüenza tanto el tener que cambiar el nombre del lugar como el mantenerlo.

En deporte, el imponer a las cosas nombres de los campeones, es un clásico. Tanto más cuanto más pequeña sea la localidad a la que el ganador pertenece. Y un atleta, casi por definición, tiene toda la vida por delante.

Si yo dijera que más adelante el nominado podría coger una escopeta, meterse en una escuela y matar a varios niños creo que solamente las mentes más avisadas entenderían lo que quiero decir. Pero otros necesitarán algunas matizaciones más. Vayan pues, para ellos, los matices.

Quizá el deportista homenajeado se convierta al final de su vida deportiva en un déspota, que incluso maltrate a su mujer; o tal vez caiga en la bebida, o se dé a las drogas…

Casos como este ya se han vivido, y parece ser que en un afamado barrio de una populosa ciudad tuvieron que cambiar el nombre del polideportivo que llevaba el nombre del ídolo local cuando éste, tras dilapidar la pequeña fortuna amasada como deportista profesional, se dedicó quizá a comerciar con sustancias poco sanas, y a llevar un tipo de vida nada honrosa y poco ejemplar para los niños que intentaban emularle.

Por otro lado la persona agasajada quizá pudiera realizar unas manifestaciones desafortunadas, en contra de la opinión pública y del parecer general. E incluso esa persona ratificarse en sus declaraciones y no retirarlas por parecerle acertadas.

Tal fue el caso de lo que pudo ocurrir en cierto colegio de una localidad muy cercana a donde resido en la actualidad. Precisamente la persona que me abrió el punto de vista que yo brindo aquí hoy se oponía a darle al colegio el nombre de un reciente, a la sazón, premio nobel español.

Finalmente prevaleció su argumento, aunque en el momento en que me contaba sus diferencias con los compañeros profesores no tenía muy claro que triunfara su tesis. El nombre elegido para el colegio tras los debates fue el de un monumento o un accidente geográfico local, no quiero recordar bien.

Quiso el destino que a la vuelta de ocho, o doce meses, tanto da, el escritor realizó unas manifestaciones, en mi opinión desafortunadas, ofendiendo no sólo a los lugareños, sino a toda una región al desprestigiar a un ídolo religioso reconocido nacional e incluso internacionalmente.

Se armó la marimorena en el ámbito regional; incluso fue nombrado persona non grata por algunas asociaciones… ¿Habría cambiado su flamante nombre el colegio? ¿Reconocieron su error los que se oponían a mi amigo ajedrecista?

En el caso de los deportistas, y más con la que está cayendo en la época en la que escribo estas líneas, la posibilidad de protagonizar actos deshonrosos está quizá más latente. De momento los positivos por dopaje parece ser que se están centrando en los deportes cíclicos y rítmicos: atletismo, ciclismo, y últimamente piragüismo… Pero le llegará el turno a la natación, al patinaje de velocidad…, y espero que a todas las modalidades deportivas.

En fin, creo haber expuesto acertadamente, aunque con mayor o menor tino, las causas de que suponga un despropósito homenajear a una persona joven otorgándole su nombre a un lugar público (en su casa cada uno que haga lo que quiera). Existen otro tipo de reconocimientos públicos: hijo predilecto, deportista del año, medalla de honor, llaves de la ciudad…

23 de julio de 2004

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Desigualdades deportivas en el País de la Pandereta

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La selección española de fútbol americano acudirá a Amiens (Francia) a disputar el Campeonato de Europa de la modalidad en el mes de agosto 2004.

Nuestros esforzados muchachotes tendrán que pagarse el viaje, o al menos una parte del viaje, para defender los colores patrios. (Ya se han estado pagando las concentraciones del equipo nacional a las que han acudido).

Sin embargo, hace escasas fechas, otros esforzados muchachotes defendieron la camisola nacional en otro Campeonato de Europa de otra modalidad deportiva. Sin embargo a éstos, eso sí, a pesar de haberlo hecho mediocremente, se les pagó el viaje, la estancia, y primas por los partidos ganados/empatados.

La diferencia estriba en que los segundos son millonarios mientras los primeros no lo son.

También a estos millonarios se les pagó (mejor debería decir que les pagamos todos nosotros) el viaje para disputar un Campeonato del Mundo. Y ni consiguieron ganar (a pesar de todo el presupuesto millonario que las arcas públicas destinan para esa modalidad deportiva) a una humilde selección anfitriona. Que si el balón no había salido…, que si el árbitro…, que si la presión…

En fin, que en vez de sentenciar el encuentro en la primera mitad, fueron incapaces de demostrar en el terreno de juego la superioridad económica que posee esa selección española.

Estos ilustres millonarios dicen en la prensa (claro, claro, los medios de comunicación les dan una gran cobertura y difusión aunque no hagan nada deportivamente hablando) que para ellos es un honor vestir la camiseta de la selección española.

Pues para nuestros fornidos muchachotes del fútbol americano (y de otras modalidades deportivas) también es un honor vestir la misma camiseta. Y por eso, por ser un honor, se pagan los costes ellos mismos…; de su propio bolsillo.

Estoy ya cansado de ver cómo los jugadores de ese deporte superpotente no ganan nunca. En los Juegos Olímpicos de Sydney fueron incapaces de ganar a una selección nacional africana en la final, y perdieron en el desempate.

No faltaron las disculpas… En los JJOO, y en esta modalidad deportiva de la que les hablo, toman parte los jugadores sub-23. ¡Pero claro!, estos africanos no tienen fecha de nacimiento oficial, por lo que algunos jugadores podrían tener una edad superior a la exigida… Excusa vergonzosa, a mi entender…

Peregrina disculpa ante el poder económico de ambas selecciones. Eso sí, nos vendieron la medalla de plata como si fuera de platino.

Sin embargo, en los mismos JJOO el boxeo español se trajo también una medalla de plata. Del mismo peso y valor que la de los muchachotes del equipo nacional de la selección española por excelencia… Pero solamente se pudieron leer algunas reseñas.

La diferencia: el gasto que ocasionó nuestro boxeador fue mucho menor que el de estos incipientes millonarios sub-23.

En fin, que ahora en flagfootball nos proponemos acudir desde Asturias al Campeonato de España sub-15. Y nos tendremos que pagar el viaje de nuestro propio bolsillo.

Me parece bien, pero me parecería mejor que nuestros esforzados muchachotes deportistas millonarios (algunos son multimillonarios en euros) se empiecen a pagar sus viajes por el extranjero. Tal y como hizo la selección de Senegal de la misma modalidad para ir al mismo mundial de hace dos años, y en el que además desempeñaron una excelente participación.

¿Alguien ha pensado que para estos millonarios en pantaloncitos las competiciones internacionales a las que les pagamos los viajes, estancias y primas, les sirven como escaparate en el que mejorar sus contratos laborales ya de por sí millonarios?

Uno no sabe ya que desear. Si que vuelvan a hacer otro ridículo espantoso para ver si de una vez la gente se echa a la calle pidiendo que no se les dé un “duro” más del presupuesto público. O por el contrario desear que de una vez por todas ganen algún campeonato para que el público satisfaga su ansia de sentirse campeones, y ver si así declina tanta supremacía económica.

En fin, incongruencias deportivas en este país nuestro en el que los deportistas profesionales millonarios tienen todos los gastos pagados y dietas, y primas por ganar algún encuentro, y los deportistas aficionados de a pie tienen que pagarse sus gastos, comer bocadillos y cuando ganan (la más de las veces) volver a casa sin ni siquiera una nota de prensa reconociendo su gesta.

Este sistema deportivo que quieren mantener nuestros gobernantes no se sostiene. No entiendo cómo insisten en mantener su error de 1990. Pero de esto tal vez me anime a escribir en otra ocasión. Al fin y al cabo, las leyes de este país las hacen los hombres y las mujeres de este país. Y pueden ser cambiadas por hombres y mujeres de este país.

16 de julio de 2004

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 AGUJA DE BITÁCORA

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El texto correspondiente al manejo de la bitácora era válido cuando Aguja de Bitácora estaba alojada en bitacoras.com. La foto a la que se hace referencia en el punto cero ahora se encuentra forzando un Error 404 - Página no encontrada.


 

La aguja de bitácora es la brújula de navegación de la nave; así pues, en este blog, no encontrará el navegante un ‘cuaderno de bitácora’ en el que leer lo acontecido, sino algunas reflexiones en formato artículo de opinión con las que trazar el rumbo que, a juicio del capitán, debe guiar al deporte y su convoy para arribar a buen puerto con calma chicha.

Escribo, no para enseñar, sino para instruirme” (Jean Dolent)



Acerca de mí…

Número uno) Me considero un observador y un analista de la realidad deportiva en sus distintos ámbitos territoriales: internacional, nacional, regional y local.

2) He estado siempre vinculado al hecho deportivo viviendo cada una de sus facetas: primero como competidor, después como técnico y árbitro, y ahora como directivo y organizador.

3) Siempre me he sentido atraído hacia los diferentes medios de comunicación de masas, llegando a editar mi propia revista.

4) Ahora ofrezco aquí una serie de reflexiones, escritas en román paladino (que es la lengua del pueblo) y exentas de pleonasmos, sobre diversos aspectos deportivos pasados, presentes y futuros.

5) Entiendo que estas consideraciones comienzan y terminan aquí. Si hago pública mi opinión es porque me gusta enredar y dispongo de medios. Queda lejos de mi ánimo sentar doctrina alguna.

6) Si necesitas decirme algo no dudes en utilizar mi correo-e o el formulario para comentar los artículos. Si utilizas la segunda forma entenderé que puedo contestar también públicamente; si usas la primera lo haré de forma privada.

7) Si te parecen buenas ideas, intenta aplicarlas o/y [esto es un “o inclusivo” que tanta falta hace en nuestro idioma] aplicártelas.

8) Si no estás de acuerdo conmigo piensa que tú y yo no tenemos las mismas experiencias; y piensa también que yo no soy infalible. De cualquier forma estás invitado a utilizar mi bitácora para dar tu opinión.

9) Iré publicando al menos un par de escritos por semana, que editaré los martes y los viernes. El tono con el que escribo en esta bitácora es deliberadamente pontificante. Digo esto porque ya he recibido alguna crítica por ello. El blog es mío y escribo en él como me da la gana. ¡No te jode!.

Por qué…

A) Durante una cena con unos buenos amigos observé que habían sido numerosas las ocasiones en las que había propuesto yo algún cambio o reflexión en el medio deportivo, las más de las veces aplicable en mi ámbito geográfico, que había sido rechazado abiertamente por una gran mayoría, y que andando el tiempo lo que yo había anticipado acababa por ser moneda de cambio de cuantos me rodeaban sin que nadie reparase en mi “vocación de adelantado”.

B) Alguien sugirió que “patentase” mis ideas… De esta descabellada idea pasamos a un breve brainstorming del que surgió la propuesta final de publicar en Internet, por ser el medio ideal para dejar constancia en el tiempo de mi “cualidad de visionario”. La hemeroteca de Internet está siempre disponible en cualquier momento desde cualquier lugar.

Manejo…
[cuando estaba alojado en bitacoras.com]

C) El último artículo publicado es el que estará en la portada de la Aguja de Bitácora; desde aquí podrás ir al artículo anterior. Pinchando en la pestaña Portada, bajo el título, volverás a ella.

D) La ficha Archivo te lleva a la hemeroteca de los artículos publicados, con sus respectivos enlaces permanentes. Una vez te encuentres en la página de un artículo concreto podrás navegar también hacia el anterior y el posterior a él.

E) Desde la columna de la izquierda puedes acceder al archivo temático o al cronológico; también tienes enlazados los cinco últimos artículos y un buscador para encontrar palabras en la Aguja de Bitácora. El Buzón de Alcance aporta datos a los artículos escritos y que han aparecido posteriormente. También encontrarás enlaces a otras bitácoras, y podrás escuchar la radio.

F) Al final de cada página está el formulario para comentar los artículos. No es necesario rellenar las cajas de correo-e y de URL (la dirección de tu página web o tu blog). En lugar de con tu nombre real puedes postear con un nick, alias o seudónimo. Si añades más de un enlace, tu comentario tendrá que ser revisado (como medida anti-spam).

Un último apunte…

Cero) Para completar el código hexadecimal me faltaba el número 0 (cero), así es que aprovecho para decirte que encontrarás una fotografía mía en la hemeroteca. Que tengas suerte.

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