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Llevo ya tiempo observando la evolución de los patrocinios en deporte base. Según mis informaciones acontece lo mismo que referiré a continuación en cualquier región de nuestro país, sea zona rural o urbana. En nuestros pueblos se siguen los mismos patrones que en nuestros barrios metropolitanos a la hora de buscar recursos económicos para el deporte base.

Es como si los directivos de estos clubes modestos estuvieran abocados una y cien, y mil veces más, a repetir los mismos patrones continuamente.

No sé si aportaré alguna idea novedosa; tal vez me la guarde para mí. Lo que sí pretendo mostrar es que no es positivo copiar sistemas diseñados para otras esferas, y que es necesario pararse a reflexionar. Tal vez esa sea la clave: observar, analizar y sacar conclusiones propias.

Comienzo declarando que en nuestras zonas pequeñas, pueblos y barrios, los patrocinadores no existen; existen colaboraciones de los comercios ubicados en ese entorno.

Tengo claro que un comercio local no aumenta sus ventas por el hecho de patrocinar a un club local. Ni siquiera aunque se trate de uno de nuevo establecimiento.

Lo que sí hacen es colaborar con sus vecinos; pero ocurre que estos vecinos no perciben que los comercios locales son sableados, además de por ellos y por los demás clubes locales, por todo tipo de actividades: fiestas locales, viajes de estudios, cabalgatas, asociaciones pro-loquesea, etc. Y las formas son varias y continuadas: lotería, papeletas, cuotas profestejos, rifas, carteles…

Hace ya unos cuantos años que se pusieron de moda esos carteles murales que se ven por toda España en los que en el centro aparece el encuentro que se disputa, y que se encuentra rodeado de multitud de anuncios diversos (sobre media gruesa) que nadie lee.

Los promotores locales piensan que por ser clientes el dueño del comercio no les va a negar una colaboración de 30 euros. Y tienen razón; el dueño del comercio, antes de perder un cliente, afloja los “mil duritos”. Si no lo hace será tildado por el colectivo de ser un roncha; y lo harán por toda su zona de influencia con ánimo de desprestigiarle ante la comunidad. Una especie de chantaje tácito.

A los directivos locales se les podía ocurrir que el dueño del comercio está restando 30 euros del dinero que tiene para llevar a casa; los beneficios de esa pequeña empresa son eso, la ganancia que da de comer a los suyos.

No solamente les ocurre esto a los comercios. Se encuentran en igual situación los pequeños empresarios. Aquellos que tienen un negocio tal que pueden dar trabajo a dos o tres personas. Las “exigencias” a este grupo llegan al punto de pedirles patrocinar la ropa de paseo o de competición del equipo.

Patrocinar, lo que se dice patrocinar, no patrocinan nada. La cantidad que desembolsan para las equipaciones sólo puede desgravar el 10% que la legislación vigente prevé para gastos de publicidad de la empresa. Y eso si les llevan la factura, que sin ella no desgravarán esa inversión en publicidad.

Así y todo, muchos de estos nuevos directivos de pro, ignorantes de lo que dicen, siguen hablando de que tienen patrocinadores. Pero no existe ningún plan de patrocinio en el club, ni programa de patrocinio alguno en la empresa.

Generalmente se recurre a un pariente cercano de uno de los jugadores que tenga un negocio familiar medianamente fuerte para lo que supone el pueblo o el barrio. Del tipo que comentaba tres párrafos más arriba.

Poco importa la relación que se establece con el patrocinador; lo que importa es el dinero que suelta. Nadie se preocupa de que la acción de patrocinio vaya más allá. Por supuesto, el jugador o jugadora cuyo familiar colabora se asegura el puesto en el equipo. Es un sistema que se corrompe a sí mismo.

El directivo de turno acaba por pensar que el patrocinador se anuncia en su equipo, y que esa es toda la satisfacción que desea obtener. Pero, al menos para mí, es evidente que ningún cliente reclamará sus servicios por el mero hecho de anunciarse en las camisetas del equipo.

Nadie se anuncia; nadie patrocina nada en el deporte base. El capital privado, en mayor o menor cantidad, es aportado sin recibir a cambio lo que el directivo dice vender. Además, noto como si los clubes que les “sale un patrocinador” ascendieran en la pirámide social local. Se creen más importantes, más trascendentes, que los clubes de otras especialidades que les rodean.

E incluso adquieren cierto rango en los medios de comunicación locales (que también los hay). E igualmente en el ayuntamiento son considerados como de mayor valía que los demás, a tenor del incremento en la subvención municipal anual, cuando debería ser al contrario. Es una especie de profecía autocumplida.

La gente copia lo que ve, pero sin pararse a reflexionar si lo que copian puede ser trasladado (e incluso mejorado) al entorno en el que se mueven. Esta práctica, que se extiende más allá del mundo del deporte, no es muy inteligente. Sería más sensato informarse de los por qué e intentar asimilar las claves para proyectarlas en la realidad que a cada uno le ha tocado vivir.

Por otro lado, no me parece serio que la subsistencia del deporte base en nuestro país recaiga en buena medida en el pequeño comercio local sin un reconocimiento por parte de la Administración. Reconocimiento que ha de venir de la mano de una mayor desgravación fiscal cuando se aporta capital privado para actividades de interés general.

Y esta es toda mi “aportación” a este tema… por el momento. Espero haber despertado ese afán investigador en quien me pueda estar leyendo. Tal vez lo que haga falta sea más imaginación, mayores conocimientos, capacidad de análisis… Sólo con la buena voluntad me temo que no es suficiente para que el sistema mejore.

Y no veo la pega que puede tener el viejo sistema, en el que cada jugador busca un patrocinador para su chándal. Al fin y al cabo somos los padres los que acabamos comprando todas las papeletas sobrantes. Y ya que al menos compramos un chándal al año para nuestro deportista particular, bien podemos comprar el chándal del equipo.

Este sistema me parece mucho más ético para con nuestros convecinos comerciantes, esquilmados por toda una pléyade de voraces pirañas deportivas y culturales. Pero precisa de planificación anual.

Puedo asegurarles que al carnicero de la calle de atrás, el que ha desembolsado un dinero para la ropa deportiva de paseo del equipo, le trae mucho sin cuidado si los pequeños héroes del pueblo (o del barrio) ganan o no ganan partidos. Seguro que sus motivos distan mucho de ver la imagen de su empresa asociada a un equipo triunfador.

31 de diciembre de 2004
San Silvestre

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Un mundo feliz

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Aldous Huxley
Autor de la novela “Un mundo feliz”

Parece ser que la FIFA está dispuesta a excluir de competiciones internacionales (obviamente internacionales tienen que ser) a las selecciones nacionales cuyas aficiones mantengan actitudes racistas.

Así se puede leer en el comunicado de la FIFA en el que se hace pública la sanción a la RFEF por los gritos racistas que algunos seguidores profirieron en los encuentros amistosos contra Inglaterra celebrados el pasado mes de noviembre. Se advierte a la RFEF que puede ser sancionada, de no poner remedio, con jugar partidos a puerta cerrada o ser excluidos de competiciones organizadas por la FIFA.

De momento esta broma de mal gusto nos va a costar a todos algo de dinero. De hecho, la RFEF percibe subvenciones estatales gracias a nuestros impuestos. Y ya que en francos suizos tal vez no sepamos a cuánto asciende la sanción económica, leámoslo en euros, que ya nos van sonando. También podemos ver la misma noticia en la sede web de la UEFA, donde se aporta poco más.

A pesar de que a mí me vaya a costar algo de dinero este bochornoso asunto, he de felicitar a la FIFA; o al menos alabar esta declaración de intenciones. Veremos si llegado el caso son capaces de llevar a la práctica la amenaza de exclusión.

Veremos si son capaces de mantener el tipo ante las presiones que sufrirán de las propias federaciones nacionales, de los medios de comunicación locales, de los patrocinadores y de los mismísimos Estados. Quizá no presiones de España, dado el quijotismo que nos afecta, pero sí de otros Estados con peso específico.

Sobre las presiones que los patrocinadores pueden ejercer ya he escrito en otra ocasión; quizá éstas sean las más eficaces.

De todas formas, me parece una buena medida que se actúe de oficio contra estas actitudes indignas e indignantes. Al fin y al cabo uno de los objetivos del deporte es unir a los pueblos.

No sería mala idea que esta norma se reglamentase, quedando delimitado qué son actitudes racistas y graduar sus sanciones.

La vergüenza que pasamos algunos ciudadanos de este país hace poco más de un mes cuando un grupo de indocumentados compatriotas nuestros profirieron gritos simiescos cada vez que un jugador negro de la selección inglesa de fútbol tocaba un balón durante el encuentro que enfrentó a las selecciones de España e Inglaterra será algo triste de recordar por siempre. Y eso que se trataba de un partido amistoso; un partido en el que los ingleses eran nuestros invitados.

Tal vez alguien debería recordar a estos ignorantes que el origen de nuestra especie está en África, y que nuestros primeros antepasados eran, obviamente, negros. Negros de pelo rizado y narices chatas y anchas. Y muy posiblemente de una piel tan negra como la boca de un túnel. Alguien debería enseñarles que la raza blanca no es más que una despigmentación de la raza humana original. Y que las narices aguileñas no son más que adaptaciones al medio que ha ido sufriendo la especie humana en su peregrinar por este planeta.

Después, estos brutos son capaces de hablar de la pureza de la raza… Pues resulta que la raza pura de esta especie que hemos dado en llamar homo sapiens sapiens es la raza negra. En fin, tal vez no merezca la pena enseñar al que no sabe…, quiero decir, enseñar al que no quiere aprender. Aunque al seleccionador nacional no le vendría mal un cursillo acelerado de educación.

El grado de abotargamiento de estos energúmenos es tal que en más de una ocasión he oído a algunos jóvenes entonar una canción racista, de origen nazi según me informaron, en la que se habla de “exterminar” unas cuantas razas. Entre ellas a los latinos. ¿Qué pensarán estos botarates que son ellos? Evidentemente son latinos, pero ellos corean la canción sin saber qué es lo que están diciendo.

También la UEFA ha publicado en su sede web las bases del Plan de Acción contra el Racismo, impulsado por FARE. Ahora sólo hace falta que sea ejecutado por las partes implicadas.

Pero no puedo concluir este artículo sin dejar mi nota particular. También la FIFA debería considerar descalificar, o mejor aún, negar la participación, a aquellas selecciones cuyos seguidores se comporten de forma violenta.

Me estoy refiriendo a esas aficiones que tienen a bien destrozar bares, golpear transeúntes, quemar coches, enfrentarse con las Fuerzas de Orden Público…

A unos por racistas, a otros por bárbaros. Y a todo esto los medios de comunicación deberían, motu proprio, colaborar en este asunto de la lucha contra la violencia o/y el racismo. Buscar los tres pies al gato sólo lleva al protagonismo de los que deben ser olvidados.

La FIFA debería considerar que aquel medio de comunicación que no colabore en la erradicación de la violencia, del racismo y de otras actitudes deplorables, quede excluido de los contratos que la propia FIFA realiza para la transmisión y la información deportiva; al igual que pretende hacer con las federaciones participantes. Contratos que arrojan pingües beneficios para ambas partes.

Pero para erradicar la violencia antes la FIFA tendría que hacer autocrítica. Vean si no aquí abajo una portada del FIFA Magazine, el propio medio de comunicación del organismo internacional; prensa escrita al fin y al cabo.

Desafortunada portada a mí entender. ¿A alguien le parece que estos jugadores estén en el mismo equipo y se estén felicitando? Más parece un enfrentamiento.

Libertad de prensa y libertad de expresión sí; pero con cabeza y no con los pies. La prensa debe ayudar en la educación de la población, en este caso de las aficiones, y no contribuir a avivar el fuego de las discordias. Por eso son considerados medios de comunicación de masas. Ese es el compromiso que cabría arrancarles. Por un mundo mejor. Por un mundo más feliz.

De hecho, hoy es navidad.

24 de diciembre de 2004

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Señor doctor…

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Hoy en día gana el que mejores médicos tiene

Los organismos públicos están destinando una gran cantidad de dinero a la lucha contra el dopaje. Empezando por la Unión Europea, que ha establecido una legislación marco para sus miembros, siguiendo por el COI, bajo cuya instancia se ha fundado la AMA, las federaciones internacionales y nacionales, los organizadores de eventos de relevancia mundial, etcétera.

¿Y para qué? Pues con este artículo intentaré explicar para qué, aunque, como es mi costumbre, también daré otra visión al respecto que despertará en el lector nuevas sensaciones.

Hace tiempo, con motivo de un curso deportivo, el médico de una federación española abogaba a favor del doping. Verdades no faltaban en su razonamiento. Trataré de reproducir fielmente su argumentación.

Mi querido doctor exponía que permitiendo el dopaje en los deportistas se conseguiría una mejor atención médica en la administración de estos fármacos.

El problema del dopaje, según explicaba, eran sus secuelas y sus efectos secundarios. Con la legalización de estos medicamentos (legalización en el mundo del deporte, pues la gran mayoría de estos productos se crearon para beneficio de personas enfermas) nadie tendría que doparse a escondidas, desconociendo la calidad del producto, su estado de conservación, su posología, y sin información sobre sus efectos colaterales.

Al quedar la administración de los fármacos en manos de un equipo médico no se pondría en juego la salud de los atletas. Además, todos los deportistas estarían en igualdad de condiciones.

A mi juicio daba razones de peso. Pero nos quedaba a todos un raro regusto a podrido al pensar en esta hipotética situación. Obviamente, el doctor lo que nos estaba proponiendo era un ejercicio mental, y obtenía su gratificación al ver la controversia que había generado y el debate que se producía seguidamente.

Hace unas fechas leí un artículo que exponía las conclusiones que hizo llegar al Senado norteamericano la Agencia Antidopaje de ese país. Conclusiones escalofriantes, a mi entender. Lo mejor es que ustedes lo lean para sacar conclusiones propias.

Como podemos comprobar, existen terceras personas que se ven impelidos al consumo de drogas deportivas. Personas sin capacidad para juzgar por sí mismos lo que es mejor para su salud. Si esto es lo que se ha averiguado en los USA, cuánto habrá por ahí que no se sepa, y en países donde no existe control alguno.

Ahora sí que podríamos exponer en la tertulia generada por mi amigo el doctor la conveniencia de luchar contra el dopaje. Si esto ocurre cuando se está luchando contra el dopaje en el deporte desde todos los frentes, no quiero ni pensar lo que pasaría si hubiera permisividad con este asunto.

Por otro lado me parece que si se permitiera el uso de fármacos para mejorar el rendimiento deportivo la escalada que se produciría en la investigación de este tipo de sustancias terminaría por aconsejar una nueva censura en un nivel superior de consumo o/y de “eficacia” del producto.

Además de todo lo expuesto sobre el rendimiento deportivo, vemos que estos productos son consumidos igualmente por estética o por aceptación personal.

Pero, ¿son estos los únicos fines a los que se dedica el doping? No; obviamente no. Si se considera que un deportista que se dopa es un tramposo, ¿por qué no se considera tramposo al que utiliza el dopaje para aumentar su puntuación en un examen?

Evidentemente no se van a establecer controles antidopaje en todos los exámenes, aunque sabemos que existen drogas para aumentar la capacidad de concentración y la memoria.

Me estoy refiriendo a esas personas que deben superar un examen de condición física para optar a un puesto de trabajo en una Administración Pública. Pruebas que, además de ser eliminatorias, incrementan la puntuación final. Me estoy refiriendo a las pruebas de Guardia Civil, Policía Local, Policía Nacional, Bomberos, Socorristas, Vigilantes, Guardas, INEF…

¿Nadie se ha dado cuenta de que es posible doparse “legalmente”? La eritropoyetina no es un producto ilegal. Es ilegal su consumo para aumentar el rendimiento deportivo. Pero la utilización de fármacos para superar estas pruebas es legal puesto que no está prohibida. Existe, además, la posibilidad de tomar todos “esos otros productos ilegales”, puesto que no hay controles.

Si se trata de unas pruebas físicas organizadas por cualquier Administración deberían realizarse pruebas antidopaje a los que las han superado o hayan obtenido las plazas en litigio. Y castigar al que hace trampas igual que se castiga al que es sorprendido con una chuleta: con su exclusión de la prueba.

Duden mis lectores de que las personas que optan a un puesto de trabajo de por vida pongan reparos a ingerir medicamentos que aumenten su rendimiento físico. Si es trampa hacerlo para obtener un título deportivo debe considerarse igualmente trampa el hacerlo para un puesto de trabajo público.

Sobre el dopaje deportivo quiero añadir que propugno la tolerancia cero, igual que se está haciendo con el alcohol para la conducción. Propongo sanciones ejemplares, de forma que se desanime a quien se dope.

Propongo que un positivo en un control antidopaje debería suponer la imposibilidad de competir de por vida en ningún deporte federado de cualquier categoría, por mínima que esta pueda ser. Ni en ligas de barrio si existe una federación que se hace cargo de la misma. Eso sí, deberá acreditarse el positivo de forma inequívoca por parte de los laboratorios.

Además, el infractor se vería desposeído de todos sus títulos conseguidos hasta entonces, y de todas sus marcas, conseguidas en cualquier deporte. Un borrado total de sus registros deportivos.

Si esto fuera así, ¿para qué doparse entonces?; ¿qué ventajas podría tener el hacerlo? Bueno, supongo que sería complicado hacer devolver a nadie las compensaciones económicas obtenidas. Pero sí se podría concienciar a los patrocinadores de incluir una claúsula en el contrato de patrocinio bajo la cual el deportista, caso de ser un tramposo, debiera reintegrar sus emolumentos.

Por último, pido que los controles sean llevados a todas las modalidades deportivas, incluídos los deportes de equipo. Y dejar de centrarse solamente en disciplinas cíclicas y rítmicas: atletismo, ciclismo y piragüismo han sido las más duramente controladas hasta ahora.

21 de diciembre de 2004  buzón de alcance

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 Queridos Reyes Magos

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Rescatando algunos temas que he ido almacenando en la buhardilla de mi memoria durante el parón al que me he visto forzado durante dos meses, traigo hoy aquí un asunto que llamó mi atención poco antes de verme varado sin ordenador.

Se trata de una noticia sobre un proceder que yo tildaría de preocupante. Pero mejor antes muestro la noticia que leí en aquel momento. Una vez más me veo obligado a copiar el texto aparecido en La Nueva España, pues este diario no permite acceder a su hemeroteca pasados seis meses.

Tras la lectura de la noticia me asaltan serias dudas sobre la legalidad del contrato. Pero lo que más me preocupa es la falta de moralidad que tiene esta transacción truncada que si no se ha llevado a efecto no es precisamente por reparos éticos.

El Presidente del River Plate (¿por qué le han puesto a ese club el nombre en inglés?; con lo bonito que es “Río de la Plata”) no ha dudado ni un momento para realizar una contraoferta al jugador… Pero bueno, ¿es que estos individuos no ven en ese niño más que a un jugador de fútbol?

Lo primero que ha pasado por mi mente es la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Pero consultado este texto vinculante para España y Argentina no he encontrado allí algo que pusiera en tela de juicio este asunto.

Sin embargo, en los artículos 31 y 32 aparece algo que, aunque no de forma categórica, eso sí, me da a mí algo de razón. Veamos:

Artículo 31

  1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.
  2. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento.

Artículo 32

  1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.
  2. Los Estados Partes adoptarán medidas legislativas, administrativas, sociales y educacionales para garantizar la aplicación del presente artículo. Con ese propósito y teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de otros instrumentos internacionales, los Estados Partes, en particular:
    1. Fijarán una edad o edades mínimas para trabajar;
    2. Dispondrán la reglamentación apropiada de los horarios y condiciones de trabajo;
    3. Estipularán las penalidades u otras sanciones apropiadas para asegurar la aplicación efectiva del presente artículo.

¿Que a dónde quiero llegar? Pues para mí es evidente que Erik Lamela es aún un niño sin capacidad para tomar decisiones por sí. Y que está siendo víctima de los intereses económicos de terceras personas e incluso de los intereses económicos de sus propios padres. Más dinero para la familia no garantiza más felicidad para el niño.

Nótese que si no viene a España no es por condicionantes ético-morales, sino más bien por la contra-negociación realizada por el River Plate. Según se interpreta, los padres escucharon las razones morales del club argentino, pero esperaron a las razones económicas para tomar su decisión. Me parece vergonzoso que esto se permita con la aquiescencia de los poderes públicos.

Me gustaría preguntar que ocurrirá si el niño, que en poco tiempo podría acabar convirtiéndose en el sustento de su familia, decide abandonar el fútbol. Por muy bien que se le dé nadie puede garantizar que en el plazo de, pongamos, dos años, el niño no acabe saturado y abandone la práctica de este deporte. No sería el primer niño que lo hace.

A buen seguro que en su contrato el F.C. Barcelona se prevenía sobre esta contingencia. Y no duden de que el River Plate habrá hecho lo propio.

Los padres regentan un par de negocios. Pero, qué bonito sería vivir en Barcelona sin tener que trabajar. Y solamente llevando al niño a sus entrenamientos y velando por sus ganancias. No es descabellado pensar que poco a poco el peso de la familia irá recayendo en el chaval. Hasta sus hermanos se verán afectados si Erik decide dejar de jugar al fútbol. A partir de ahora no podrá tomar sus decisiones personales sin pensar en cómo afectarán éstas a su familia.

¿Alguien piensa que esta negociación era totalmente legal? Pues la madre del chico, a tenor de lo leído en la noticia, no las tenía todas consigo. Y no habla de una denuncia del equipo bonaerense, puesto que allí sólo se habla de deserción.

Ya he dicho que los dirigentes argentinos alegaron razones morales (incluso hablan de la “salud mental del niño”) pero debieron negociar en dólares con los padres del chico. Y me parece tristemente célebre esa frase de quedar manchado por una actitud desleal.

Pero bueno, estos gestores tienen el alma agujereada igual que la red de las porterías. Han perdido el norte hace tiempo, y lo que hace que se entiendan entre ellos es que todos hablan el mismo penoso idioma futbolero. ¿A quien le puede preocupar eso de quedar manchado si te vas a vivir a diez mil kilómetros de distancia y con el futuro resuelto?

Hablan como hombres de negocios pero apelan a sentimientos de lealtad cuando les interesa. Incluso utilizan este doble lenguaje también cuando se trata de hombres hechos y derechos. Ahí están recientes casos para revisar. Pero, ¿no se trata de un mercado en el que los jugadores prestan sus servicios al mejor postor y en el que todos tienen a gala reconocerse como profesionales?

Pues donde entra la pela no tienen cabida los sentimientos. Si a mí me ofrecieran un contrato con una mejora económica, amén de otras bondades, nadie podría hablar de traición por aceptarlo. El bienestar de la familia está por encima de esos sentimientos románticos (hablo de decisiones de adultos).

En un negocio tan supermercantilizado como es el mundo del deporte profesional, en el que el precio de los servicios que prestan los jugadores está en función de su cotización en la bolsa de valores futbolísticos, todo esto debería estar superado.

Y ahora nos enteramos de que ese mercado se abre peligrosamente hacia los niños de 12 años. ¿Pedirá Erik un balón a los Reyes Magos?

17 de diciembre de 2004  buzón de alcance

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 La Historia siempre se repite

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Llevo dos meses sin escribir artículos y se me han ido quedando algunos temas en la bodega que quiero ir rescatando poco a poco.

Uno de ellos es el que hace referencia al reconocimiento internacional de la selección catalana de hockey sobre patines. Como acostumbro, daré algunos enlaces para ir entrando en materia.

En este primer enlace leemos una noticia objetiva sobre este asunto, fechada el lunes 29 de marzo de 2004, informando del acuerdo de la International Roller Sports Federation (FIRS) y explicando el alcance de esta decisión.

En el segundo enlace, fechado el domingo 24 de octubre de 2004, nos informamos de que la selección catalana ha conquistado el título de campeona del mundial B. En el cuerpo de la noticia podemos leer, una vez más con objetividad, el alcance que tendrá este logro deportivo.

Propongo un un tercer enlace, fechado entre los anteriores, concretamente el jueves 14 de octubre de 2004, y en el que entre otras cosas se nos informa de la composición de los dos grupos que toman parte en el mundial B de la FIRS en hockey sobre patines. Me llama la atención del encuadramiento que hubo en el grupo A, con Macao, China y China-Taipei enfrentándose entre ellos. Pero este es un problema de los chinos, muy particulares ellos en sus asuntos (ya he escrito dos artículos sobre el deporte y ese país: La Guerra de los Mundos y Made in China).

Lo que no se ha dicho, pero que el ocasional lector de estas reflexiones mías encontrará a nada que decida bucear en aguas poco profundas de Internet, es que el Presidente de la FIRS es catalán. Tampoco se ha dicho que la federación catalana formaba parte de la FIRS antes de que la federación española se integrara en este organismo internacional.

Y tampoco se ha dado mucha publicidad al hecho de que la aprobación previa de reconocimiento de la federación catalana por parte de la FIRS se consiguió por la puerta de atrás; se aprobó en el punto octavo de la reunión, que rezaba algo así como “8 - Otros asuntos”. Algo así como el “Ruegos y Preguntas” que aparece en todo orden del día de una reunión típica en España.

La federación catalana jugó sus bazas; la federación española, después, jugó las suyas. Obviamente respaldadas una por la Generalitat y la otra por el CSD. Pero en ningún caso eran Cataluña y España las representadas en la FIRS. Estaría bueno que una entidad privada como es una federación internacional estuviera integrada por países. Las cosas no se han contado con rigor.

Pero parece ser que a alguien (me refiero a políticos y a esa cohorte de satélites que siempre les rondan) le ha sentado mal el que finalmente no se reconociera la federación catalana por parte de la FIRS.

Creo que una vez más estos políticos demuestran un egoísmo impropio de su cualidad de políticos; lo que algunos llaman “ombliguitis“. No han pensado, o al menos no lo han dicho, cómo se sentirán los jugadores catalanes que pusieron sus ilusiones en ese proyecto de participación internacional.

Poco les importa este aspecto. Una prueba más de que estos personajes mediáticos que gozan de una esfera amplia de poder han utilizado el deporte como arma arrojadiza para sus cuitas particulares.

Así y todo, no he leído en ningún lado algo que creo determinante, y que hubiera evitado todo este tinglado. La Constitución, en su artículo 149.3 dice:

1. El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias:

[…]
3.ª Relaciones internacionales.
[…]

Este articulado se enmarca en el listado de competencias del Estado y de las Comunidades Autónomas. A mí me parece que el deporte cae dentro del ámbito de representación de un Estado.

Ya he dicho que la FIRS (y con ella todas las federaciones internacionales) no reconoce más que a las federaciones deportivas nacionales, no a un país. Pero es palmario que una federación deportiva reconocida internacionalmente está representando a un estado o país: a su país. Y la Constitución dice que es el Estado español quien tiene competencia exclusiva en las relaciones internacionales. Deporte incluido, por supuesto.

Comparto plenamente la idea de que la Ley la hacen hombres y mujeres de este país, y puede ser cambiada por hombres y mujeres de este país. Así pues, la Constitución puede ser cambiada; el propio texto constitucional articula las fórmulas para hacerlo.

No vería mal que Cataluña tuviera representación deportiva internacional. Siempre que la legislación vigente lo permitiera. De hecho ya está reconocida internacionalmente la selección vasca de sokatira, deporte conocido en el extranjero como “tug of war”.

Lo que no puede ser es que personas que cobran por regir los designios de este país lo hagan tan pésimamente. Me valdré del ejemplo anterior. Como resulta que en el resto del país no tiene ni interés ni implantación la sokatira, el CSD (que han sido los primeros en poner el grito en el cielo con este asunto de la FIRS) ha permitido que esta federación vasca sea reconocida internacionalmente.

Me pregunto que pasará si este bello deporte rural va cogiendo auge y se implanta en siete u ocho Comunidades Autónomas más. Después vendrán nuestros políticos (el CSD está lleno de ellos) a decir que no puede ser que Euskadi ostente la representación de todo el Estado español y que no sé cuantas cosas más (las mismas que han dicho con ocasión del reconocimiento internacional de la selección catalana de hockey sobre patines).

Y resulta que la International Tug of War Federation (TWIF) está reconocida por el Comité Olímpico Internacional (la todopoderosa multinacional conocida como COI). Mira tú que por esas razones que suele deparar el destino la sokatira sea deporte olímpico de aquí a unos años. Seguro que volveremos a oír que no es posible que Euskadi esté presente en unos Juegos Olímpicos y que una parte de España compita contra el resto de España.

Señores, ustedes cobran por hacer las cosas. Lo menos que se les puede exigir es que las hagan bien, con cabeza. Ya me dirán qué piensan hacer en caso de que esta ficción deportiva que presento se dé en la realidad. Y no me digan que ello es imposible.

Pues resulta que la sokatira estará presente en los Juegos Mundiales de Duisburgo (Alemania) el próximo año. Para los no iniciados diré que los Juegos Mundiales son la antesala de los Juegos Olímpicos, una especie de hervidero de futuras disciplinas olímpicas. Y otra cosa más: la sokatira ya fue deporte olímpico. De todo lo antedicho, y de otros aspectos igual de interesantes, puede el lector documentarse en este enlace.

Seguro que ahora mi propuesta de una sokatira olímpica ya no parece tan futuro ficción. Cuidado, señores, que ustedes cobran por estar ahí, y deben prever el resultado que sus acciones tendrán en el futuro. El lío que han montado con el hockey sobre patines se volverá a repetir; seguro. A mí me parece que son ustedes los que hoy crean los problemas de mañana.

14 de diciembre de 2004

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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