Divide y vencerás

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Que “la unión hace la fuerza” es una antigua máxima reconocida por todos. Pero del dicho al hecho hay un trecho… Dejaré en este punto las frases hechas, que es cosa de gente con pocos o ningún argumento.

Es evidente que la asociación de personas o entidades con vínculos e intereses comunes es la vía para obtener el reconocimiento de la sociedad, entendiendo por ella al conjunto de instituciones, medios de comunicación y opinión pública.

En deporte, la forma primaria de asociación es el club deportivo. Los deportistas se asocian en torno a un club para obtener unas ventajas que de otra forma sería complicado y costoso conseguir.

En las modalidades de equipo es palmario que los deportistas deben asociarse para poder competir. En los deportes individuales hemos llegado también a un momento en el que para competir es preciso hacerlo a través de un club. Lejos quedan ya los días en los que una persona física se adhería a una federación a título individual.

Lo cierto es que la sociedad se ha ido tecnificando y burocratizando, lo que ha traído un recorte de esas parcelas de libertad individual que quedaban. Pero esto es historia para otro artículo.

Queda claro, pues, que el club es la forma de asociación deportiva primaria. Pero los clubes, entendidos como unidad, se asocian a su vez, y constituyen las federaciones deportivas. Una vez más se demuestra que la unión hace la fuerza.

Podría proseguir diciendo que las federaciones territoriales se asocian en un segundo nivel para constituir una federación nacional, y que en un nivel ulterior las federaciones nacionales se asocian entre sí y constituyen una federación internacional. Pero esto no nos permitiría avanzar mucho más allá en el razonamiento de hoy.

A pesar de que los clubes entienden a los otros clubes como rivales, de alguna manera todos ellos son conscientes de que sin los demás no podrían competir, o no habría grandeza en la victoria. Así pues, es deseable que se creen nuevos clubes para la perpetuación de la especie, digo… de la disciplina deportiva.

Sin embargo, los clubes de la misma circunscripción geográfica son percibidos más como enemigos que como rivales, y es deseable su extinción para beneficio propio. Esto, evidentemente, no es así…, no es del todo así, quiero decir. Dos clubes cercanos pueden beneficiarse mutuamente si saben jugar sus cartas. A buen seguro que el derby local levantará expectación y llenará las arcas de cada uno de ellos en los respectivos encuentros deportivos.

Todo lo expuesto es algo ya manido. Ahora deseo dar un salto cualitativo, una vez superada la repulsa que supone todo lo referente al club rival inmediato geográfico.

La unidad básica en la que se organiza el Estado es el municipio. En un municipio conviven clubes deportivos de diferentes modalidades deportivas. Quizá por extensión del sentimiento arriba mencionado, los clubes cercanos son percibidos como rivales. Cuanto más pequeño es el municipio, más rivalidad se acumula entre clubes de diferentes disciplinas.

Rivalidad en lo concerniente a las subvenciones municipales; lo que reciban los demás de más, es lo que percibe el club propio de menos, pues la partida presupuestaria para subvenciones no es una goma que se pueda estirar.

Rivalidad en cuanto a los recursos humanos; los deportistas que sume el club de enfrente son los que dejan de participar en el club propio, llegando incluso a quedar afectada la pervivencia de los más modestos por falta de efectivos.

Rivalidad en los patrocinadores o anunciantes o colaboradores locales; el comercio que ayuda en la compra de equipación deportiva al club de al lado no podrá colaborar en la compra de material deportivo para cubrir las necesidades propias.

Rivalidad que incluso se lleva a la cobertura que puedan hacer los medios de comunicación comarcales de los logros de entidades vecinas, pues la hoja deportiva del lunes también tiene sus límites físicos.

En el ámbito deportivo somos así de especiales (de neandertales, quiero decir, con todos mis respetos para esta especie que hasta ahora ha tenido mayor éxito que la nuestra) y perdemos de vista la luna que tenemos delante por criticar la uña del dedo que nos la señala. Y perdemos de vista la máxima universal que dice que la unión hace la fuerza.

No ocurre así en otros ámbitos, como el comercial, mucho más sagaces que nosotros, torpes deportistas acostumbrados a eliminar a todo el que se nos pone por delante. Las asociaciones de comerciantes buscan la mejora de todo el gremio. Asociaciones en las que se unen empresarios que tienen los mismos mercados.

Vemos asociaciones municipales de todo tipo: asociaciones vecinales, asociaciones de constructores, asociaciones de hosteleros, asociaciones de comerciantes, asociaciones de empresarios, asociaciones de cofradías… Pese a ello, no existen en casi ningún municipio asociaciones de clubes deportivos.

Se están empezando a dar en esta línea los primeros pasos en algunas ciudades, pero siempre en torno a clubes con equipos en categoría nacional de modalidades minoritarias (en este país nuestro todos los deportes son minoritarios excepto el fútbol).

Y como para disuadir a los clubes pequeños (el 98% del censo de los clubes son modestos) de perseguir esa meta, se está canalizando a través de la ley de fundaciones (PDF). Sin embargo, la ley de asociaciones, con mucho menos ringorrango que la primera, es totalmente válida para este fin.

En un municipio cualquiera, el porcentaje de votantes que tiene próxima la práctica deportiva es muy alto. El que no practica él mismo, tiene un hijo o un nieto en un club de base.

Mientras tanto, nuestros queridos políticos locales van superando el único escollo deportivo que encuentran, que no es otro que el programa electoral en materia deportiva cada cuatro años. Y lo hacen con cierta holgura gracias a una también vieja máxima que les dejamos aplicar a la perfección: “divide y vencerás“.

29 de abril de 2005

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Ciclistas sin fronteras

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Leo en periodistadigital.com que este año el Giro de Italia comenzará en Lieja (Bélgica). Esto no hace sino confirmar la maniobra que hace ya unos años algunos vimos claramente hacia donde apuntaba.

Tras la unificación política de Europa, la ronda gala, que con mucho es la más fuerte de las tres vueltas ciclistas del Viejo Continente, comenzó una escalada para convertirse en la mente de los aficionados en la ronda europea por antonomasia.

Incursiones en países como España o Suiza no buscaban otra cosa que expandir las fronteras del Tour de Francia. La organización del Giro de Italia se ha dado cuenta de la situación y ha comenzado a llevar su competición a países tan alejados geográficamente como puede ser Bélgica.

Lo que choca es que sigan llamándose Giro de Italia o Tour de Francia. Entiendo que históricamente no pueden hacer otra cosa, y entiendo también que hoy por hoy sería pedante comenzar a llamarse “Le Tour d’Europe”. ¿O tal vez no?

Quizá el primero que se posicione en la mente del aficionado como la Vuelta a Europa sea el que se lleve el gato al agua. Detrás de esta denominación hay mucho dinero.

En España…, bueno, en España siempre pasa lo mismo. No creo que haya hueco para dos Rondas a Europa, y por la misma razón pienso que la Vuelta a España no tendrá ninguna posibilidad de luchar por hacerse un hueco en Europa. De momento creo recordar que el único país tocado ha sido Andorra; ni siquiera la Vuelta se ha extendido a Portugal (hablo de memoria y tengo que reconocer que no soy lo que se llama un aficionado al ciclismo).

Sin embargo ello no me va a impedir presentar mi punto de vista del asunto.

Juzgo que sí es una pena que un producto nacional como es la Vuelta a España ni siquiera pueda competir en Europa. Y no me valen los condicionantes geográficos. Italia es también una península al sur de Europa y sin embargo el Giro se va a Bélgica para el comienzo de su carrera ciclista.

Creo que en la mente de todos el Tour tiene un lugar preponderante, pero los italianos no piensan dar por perdido el asunto, a juzgar por la noticia de hoy.

Lo que sí es de preocupar es el diseño de las etapas que vendrán cuando se tomen en serio el título de “Vuelta a Europa”.

No sé quien ha dicho que las etapas más bellas son las de montaña. A un neófito como yo le parecen más bellas las jornadas llanas, donde las escapadas pueden fructificar más fácilmente y la velocidad es mayor, con esos abanicos de lado a lado de la carretera y esos cortes que por capricho de la dinámica del viento se producen sin que entendamos cómo es posible que yendo todos a la misma velocidad unos se distancien de otros (capricho del viento y habilidad de estos profesionales, que también ponen de su parte).

Uno se teme que en pos de las etapas de lucha contra la pendiente, la ficticia vuelta a Europa busque en cada país las etapas más duras: Picos de Europa en España, Alpes en Suiza, Pirineos al sur de Francia, Dolomitas en Italia…

Lo bonito sería ver series de cuatro o cinco etapas, con dos o tres días de recuperación para que vuelvan a dar espectáculo. Lo contrario sería fomentar el dopaje. Ya no queda nadie que se crea que los ciclistas, que son seres humanos por muy entrenados que estén, soporten a base de pasta y lechuga esas etapas en pleno verano con tres puertos especiales, cuatro de primera y de propina otros cinco de segunda.

Los de segunda ya son percibidos como de calentamiento, cuando la realidad es que una persona sin entrenamiento no lo subiría ni caminando.

Parece ser que cuanto mayor es el porcentaje de la rampa, mejor es el espectáculo. Apareció el Angliru, y para allí se fueron los organizadores. Ningún ciclista dijo nada de un puerto en el que hay que tumbarse en la rueda delantera para que ésta no se levante. Eso sí, para que tengan un buen calentamiento y no les den tirones les meten doscientos kilómetros por delante con algunos puertos de primera para ir haciéndose a la idea.

Por favor, las etapas de montaña más cortas, y más etapas de llano. Y un respeto a la persona. No jueguen ustedes, señores del Tour, la Vuelta o el Giro, con la doble moral de diseñar etapas duras durísimas exigiendo a los ciclistas el 110% del rendimiento, con esas velocidades promedio que son infernales, y hablar en los medios de comunicación a favor de la erradicación del dopaje y del control de sustancias nocivas para la salud.

Uno recuerda aquel plante de los pilotos de motociclismo exigiendo circuitos más seguros. De seguir así, el plante de los ciclistas no está lejos en el tiempo. El espectáculo no está en ver como se parte el alma un chaval que va al máximo de su rendimiento durante tres horas o más. El espectáculo está en ver la esencia del deporte.

26 de abril de 2005

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Premio Nobel de la Paz

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Hace cosa de un par de años hubo uno de esos cerebros lúcidos que propuso al fútbol en general para optar al Premio Nobel de la Paz. El tipo basaba su propuesta en la hermandad que fomenta el fútbol. A lo visto, el hombre pensaba que es sólo el fútbol el único deporte que sirve para fomentar la unión de los pueblos; las demás modalidades deben servir únicamente para la competición.

Creo recordar que al poco tiempo de hacerse pública tan descabellada propuesta alguien apuntó que precisamente había sido el fútbol el detonante de una guerra entre dos países del istmo centroamericano. Sin embargo mi memoria no alcanza a recordar el nombre de estos dos países; tal vez fueran Honduras y Nicaragua, pero ahí están los buscadores de la ReD para encontrarlo… Por cierto, que Google y compañía deberían llamarse “encontradores” en vez de “buscadores”, porque armándose de las herramientas lógicas precisas y utilizándolas adecuadamente la verdad es que lo encuentran todo.

El caso es que esta semana leo en la que es mi web de inicio desde el principio de mi llegada en la ReD la siguiente noticia: (dado que sólo son tres párrafos he optado por transcribirla completa; en el enlace propuesto puede mi ocasional lector encontrar la noticia original)

FRANCIA / El portero del Olympique de Marsella

Tres meses de suspensión firme a Barthez por escupir a un árbitro
Agencia EFE

Viernes, 22 de abril 2005

La Federación Francesa de Fútbol (FFF) sancionó hoy al guardameta internacional Fabien Barthez con tres meses de suspensión firme por haber insultado y escupido al árbitro marroquí Abdellah El-Achiri el pasado 12 de febrero en Casablanca durante un partido amistoso.

El portero del Olympique de Marsella, sancionado con otros tres meses de suspensión exentos de cumplimiento, puede recurrir la sanción, aunque ésta ha sido considerada muy clemente por los medios franceses.

El incidente se produjo el pasado 12 de febrero, en el amistoso entre el equipo marroquí del Wydad y el Olympique, en el que el internacional francés insultó y escupió al árbitro después de que Abdelhaq Ait Laarif, jugador del Wydad, le asestara un puñetazo al defensa del Olympique Abdoulaye Meite.

Después de leer esto me acuden a la mente varias y variadas impresiones. Para no cansar a mis ocasionales lectores solamente traeré a colación dos de ellas.

La indignación es la primera sensación que ha acudido a mi mente. Se trata de un partido amistoso. Estos tíos son profesionales, con todo lo que ello implica de conocimiento, de saber estar, de categoría… Un puñetazo de un magrebí (dicho sea sin ninguna connotación peyorativa) a “un compañero del equipo rival”, y un escupitajo del que fuera uno de los mejores porteros europeos a un árbitro, magrebí éste a su vez también.

Agresiones, racismo y falta de respeto a la autoridad en un partido amistoso. Me entero ahora, aunque esto ocurrió en febrero. Pero ello no mitiga mi indignación. Estos tíos cobran mucho dinero y creo que se les debe exigir mucho más en orden a su categoría y a su peso mediático. Aunque quizá la inteligencia no sea su fuerte y por eso se les “ha ido la pinza”. Es como si salieran a todos los partidos con el mismo chip.

A ver si después de esto, y del rosario de noticias con que nos desayunamos a diario sobre el racismo en el fútbol, aquel tipo sigue teniendo la desfachatez de pedir el Nobel de la Paz para el fútbol en general, porque a mí me parece que estas situaciones es lo generalizado en el fútbol mundial de hoy en día.

La segunda idea que acude a mi mente es la comparación. Tres meses por escupir aplican en Francia, y a los medios de comunicación de ese país les parece una sanción “muy clemente”, según dice la noticia.

Aquí a Javi Navarro (mejor así, sin calificativos) sólo le caen cinco partidos cuando deja medio muerto a “un compañero del equipo rival” en el campo de juego. Y todavía hay gente que se escandaliza por la enormidad de la pena. Cinco partidos viene a ser poco más de un mes.

Y quiero destacar lo de “compañero del equipo rival”, que con esta es la tercera vez que lo escribo. Parece ser que todavía hay gente que les pide fidelidad a no sé qué colores, y que tacha a estos profesionales de mercenarios del balón cuando se van al equipo de enfrente. Pues como a mí me mejoren el contrato en otra empresa ya te contaré la fidelidad y los colores a donde van a ir a parar.

Parece ser que nadie se da cuenta de que son profesionales, y juegan donde mejor les pagan, como haríamos todos. Lo triste es que ni ellos mismos son conscientes de esto. Se pegan, se escupen, se tratan unos a otros como si fueran enemigos y al año que viene podría ser que los ficharan a ambos y acabaran jugando en el mismo equipo.

Lo bueno de estos zoquetes es que llegado el caso se darán la mano, se olvidarán de rencores, y lo explicarán con la famosa frase: “es que el fútbol es así”.

¿Premio Nobel de la Paz…? ¡JA!

24 de abril de 2004    buzón de alcance

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Con el miedo en el cuerpo

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Más que miedo, desazón es lo que me ha entrado tras leer la entrevista que la Agencia EFE ha realizado a Jaime Lissavetzky, Secretario de Estado para el Deporte, con motivo de cumplirse el primer año de su llegada al CSD.

En toda la entrevista, el máximo representante del deporte español solamente tiene palabras para el fútbol. Y es que en este país nuestro, todo lo que no sea fútbol es un deporte minoritario.

Pero puede ser que la entrevista únicamente versara sobre el fútbol. Puede ser también que los periodistas hayan obviado las supuestas otras palabras de Lissavetzky hacia las demás disciplinas.

Sea por uno u otro motivo, sigo presentando mi queja. Tanto si solamente le han preguntado por el fútbol como si sus palabras han sido recortadas, está claro que en la mente de quien ha publicado la entrevista no existen otras prioridades.

La conclusión del primer año como Secretario de Estado para el Deporte bien se merecía un repaso exhaustivo a todo el deporte y sus alrededores.

Pero, una vez más, lo que no sea fútbol no importa. Ahora bien, ya puesto, daré mi visión particular sobre las manifestaciones del Secretario de Estado.

Da la sensación de que el “Indeletreable” Lissavetzky (llevo 18 intentos de escribir su apellido y siempre cometo algún error) sólo está preocupado por los resultados de la selección española de fútbol.

Que estos millonarios en pantaloncitos ganen o no ganen algún título es algo que me ha dejado de preocupar hace ya algunas centurias. De todas formas, parece ser que el señor Secretario de Estado también lo ve improbable y se contentaría con llegar a una semifinal.

Lo que ocurre es que entonces el descontento será aún mayor. Y qué decir si encima pierden la final de consolación (qué maldito nombre para la lucha por el bronce).

Sea como sea, parece ser que el señor Secretario de Estado para el Deporte olvida que la RFEF es la flamante campeona del mundo; sólo que en fútbol sala, lo que parece que no pesa en el ánimo de algunos dirigentes.

Antológica es la frase en la que dice: “porque la Federación es muy importante“. Toma, claro. Pero no acabo yo de ver si lo que quiere decir el “ministrín de deportes” es que la Federación es importante para el fútbol (sería una perogrullada) o lo es para el conjunto de la ciudadanía (sería preocupante).

Debo aplaudir sin embargo el aplomo de sus palabras (ya veremos si ese aplomo se tralada a sus actos) al referirse a las medidas de gracia que se pretenden otorgar desde la RFEF. Si mi paisano Ángel María Villar otorgara medidas de gracia a asuntos que están en los tribunales sería tanto como conceder que el fútbol está al margen de la Ley. En mi artículo anterior mencionaba este sentir de algunos miembros del mundo del fútbol.

Continúo la lectura aplaudiendo las palabras del impronunciable Lissavetzky cuando viene a denunciar el comportamiento pueril de los dirigentes futboleros, aunque tiene que apelar al manido siglo XXI para llamar a la cabalidad a los responsables.

Tal vez sea, señor Lissavetzky, que la legislación actual no permite afrontar el tema del fútbol como a todo el mundo le gustaría. Ya lo vengo exponiendo en mi serie “La punta del iceberg“, que por cierto tengo olvidada justo en su punto medio desde el mes de setiembre.

Pero al final de la entrevista me vuelve a entrar la desazón. El señor Lissavetzky dice textualmente:

“Quiero una Liga fuerte, una Federación fuerte y por supuesto una administración fuerte […]”

Y yo quiero una de calamares y una “San Miguel” (de nada, San Miguel, por la publicidad gratuita).

El Secretario de Estado confunde sus deseos con sus obligaciones. Vamos a ver, hombre. El problema del fútbol es únicamente un problema del fútbol. Su trabajo, señor, es canalizar los asuntos del deporte. El fútbol ha llegado a la mayoría de edad, y deben asumirlo con autosuficiencia. No es posible seguir viviendo en casa de papá y mamá, comiéndose la sopa boba, cuando ello supone una merma de los demás hermanos deportivos.

Su trabajo debería consistir únicamente en velar para que en el mundo del fútbol se respetara la legislación vigente. Todo lo demás es restarle a usted tiempo, dinero y esfuerzos que mejor estarían dedicados al conjunto del deporte español. Pero al igual que sus predecesores en el cargo, se acordará usted de los demás en los próximos Juegos Olímpicos, en la impresentable Pekín.

Y me da que el fútbol base sí agradecería mi propuesta de que el fútbol profesional tuviera que ocuparse de ellos. Con ellos sí debe usted esforzarse, y no con los millonarios en pantaloncitos; pero entiendo que la foto es la foto, y no pesa tanto una con “el Floren” o con “el Joan” como una con Pepe Leches.

22 de abril de 2005    buzón de alcance
Aniversario de la muerte de Cervantes

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 El arte del silencio

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Si todo lo que tienes que decir no es mejor que tu silencio, cállate.
Proverbio chino

Por fin alguien se toma la lucha contra el racismo en el deporte en serio. En Brasil, además, se proponen dar ejemplo al mundo entero. A ver si en esta ocasión somos capaces de copiar lo bueno de los demás, pues en este país nuestro lo habitual es integrar lo negativo de otras culturas.

Leo sendas noticias en Periodistadigital sobre la detención de un futbolista argentino en Brasil por insultar a un jugador del equipo rival durante un partido internacional de la Copa Libertadores. La primera de ellas informa del suceso, y está fechada el 14 de abril. En la segunda, fechada el 16 de abril, se informa de la evolución que ha tenido este feo asunto, y recoge algunas manifestaciones de personajes del mundo del fútbol.

Para los que no tengan tiempo de leer las noticias propuestas, diré que parece ser que el argentino Desábato llamó “negro” y “macaco” al brasileño Grafite. Éste último, tras ser expulsado por un rifirrafe entre ambos, puso la correspondiente denuncia. El argentino fue arrestado y durmió en el calabozo. Tras pagar una fianza pudo regresar a su país. Se puede enfrentar a una condena de uno a tres años de cárcel de ser encontrado culpable.

Por lo que veo nadie se ha tomado la molestia de negar los insultos, tal vez porque las cámaras de televisión recogieron el momento. El equipo argentino ya se ha excusado de manera formal. Los insultos parecen ser probados, ya que la Confederación Sudamericana de Fútbol ha suspendido por un partido a Desábato por estos hechos, y no descarta “aplicar sanciones adicionales”.

Sin embargo, el entrenador argentino se queja de la vergüenza que hubo de pasar su jugador al ser detenido delante del público. No dice nada de la vergüenza que han debido sufrir sus compatriotas al ver que un deportista argentino profería insultos racistas a un ciudadano de otro país. A lo mejor es que no les ha dado vergüenza.

Y también habló Maradona. No sé si le habrán pedido su opinión o la daría motu proprio, pero hace tiempo que lo que dice Maradona ha dejado de tener valor.

Cada vez que el “Pibe” abre la boca sube el pan duro, por lo que su opinión no tiene ningún peso en mi ánimo. Entiendo que sí lo pueda tener en el pensamiento de los pusilánimes. Allá ellos.

Recuerdo que no hace mucho el argentino desveló en un programa de televisión que habían vertido un sedante en el agua que ofrecieron a un jugador brasileño (curiosamente, otra vez un brasileño), durante un partido del Campeonato del Mundo celebrado en Italia en 1990. Maradona hizo público este extremo como quien cuenta un chiste.

¿Qué se puede esperar de una persona que lo que hizo con las manos lo desbarató con los pies? Bueno, creo que debería adaptar esta frase lapidaria a este caso concreto ya que sería más propio decir que lo que hizo con los pies lo desbarató con las manos (o con la nariz, para ser más exactos aún).

Pero atención, que lo que viene a decir Maradona es el sentir de muchos personajes del mundo del fútbol. El “Pelusa” dice que es justificable todo lo que se diga y se haga en el campo de juego. Es como si el fútbol estuviera fuera de la ley. Tal vez Maradona confunda sus deseos con la realidad.

Según esta doctrina filosófico-moral-futbolera se puede insultar, se puede pegar, se puede lesionar al rival (incluso utilizar los codos para poner la vida de los demás en peligro); todo es válido durante el juego. Se puede leer en la noticia propuesta que el ex-futbolista argentino ha dicho:

“Es muy común que un partido los jugadores puedan decir cualquier cosa (…) en una cancha siempre se dijo cualquier barbaridad. Se mezcla el deporte con cosas que no tienen nada que ver”

Pues a mí me parece que sí tienen mucho que ver esas otras cosas. Las declaraciones de Maradona distan de las del Presidente del club paulista, que cuando ha sido requerido por los directivos del club argentino para intermediar, ha optado por dejar que la justicia siga su curso. Y también me parecen acertadas, y las suscribo, las palabras del Ministro de Deportes de Brasil, cuando manifiesta que las actitudes racistas atentan contra los valores que promueve el deporte.

No todo vale, Maradona. Has tirado tu prestigio al retrete. Ahora, con estas manifestaciones, confundes a la juventud. Y ya que no eres un ejemplo a seguir para ellos, al menos quédate callado. (En otras circunstancias me habría dirigido al ex-astro tratándole de usted).

19 de abril de 2005

Actualización a las 00:25 del 15.05.2005

No todos piensan igual

Sigo pensando que en este mundillo del fútbol hay quien cree que en el campo de juego no hay leyes civiles que respetar. A este respecto me permito traer aquí y ahora las manifestaciones de Samuel Eto’o con motivo de una conferencia sobre el racismo.

“Lo que no está permitido en la calle, no debería estarlo en un campo de juego, […].”

¡Bravo, Samuel! Una pena que algunos ex-jugadores ex-emblemáticos no piensen como tú.

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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