Lo he visto con mis propios ojos

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No me lleves la contraria cuando tengo la razón
—Al contracomentarista anónimo—

Lo que vemos por televisión, no siempre está ocurriendo en realidad. Si hay algún medio de comunicación en el que la manipulación sea factible, ese es el mundo audiovisual. No hablo de la animación digital, sino de lo que ocurre en cualquier partido retransmitido universalmente.

Podemos asistir a un encuentro deportivo y asegurar que la publicidad que hemos visto en las vallas del campo en un momento dado era de la marca X. Un espectador del encuentro en vivo nos dirá que la publicidad que allí se veía era de la marca Y. Todavía es posible que otro telespectador del mismo encuentro nos llame para decirnos que en ese mismo momento estaba viendo la publicidad de la marca Z.

¿Cómo es posible que tres espectadores distintos estén viendo diferentes casas comerciales anunciándose en el mismo espacio y en el mismo momento?

La respuesta se nos da en la bitácora El espacio de Lubrio; y la explicación nos la ofrece el mismo Lubrio en este otro artículo.

Tras su lectura, a mí me ha quedado la cara del que ha sido burlado. La cosa puede presentarse como un inocente juego de aprovechamiento de las nuevas tecnologías en beneficio del deporte favoreciendo los patrocinios. Pero así formulado sería una de esas preguntas capciosas que buscan confirmarse a sí mismas.

La manipulación da lugar a muchas tretas, algunas de las cuales las apunta el colega bitacoril, Lubrio. En primer lugar puede ocurrir que el comprador del espacio publicitario lo haga directamente en el país origen de la señal, con lo que, como bien apunta el bitacorista venezolano, el canal que recibe la señal no recibirá ni un céntimo a pesar de estar difundiendo la imagen de una empresa.

Alguien podría argumentar que eso se basa en la ley mercantil de la oferta y la demanda. Yo apostillo que también podría servir para evadir impuestos en el país receptor de la señal, donde tendrán efecto los impactos publicitarios.

Así pues, no dejaría de ser una forma de fraude, pues como reza el lema: “Hacienda somos todos”.

Lubrio añade también que esta tecnología es utilizada para burlar una ley determinada, que él llama Ley Resorte y que queda explicada en el segundo párrafo de su exposición. Pues eso es también un delito, no sólo un fraude.

Imaginemos una ley que protege la salud de los ciudadanos en una región del mundo. Pero en el país de origen de la señal o, déjenme que lo retuerza aún más, en el país donde se radica la empresa distribuidora de la señal o, dándole una vuelta de tuerca más a la cuestión, en el país en donde la empresa contratante de la señal de publicidad tenga su domicilio fiscal (aunque nadie trabaje allí en realidad), esa ley de protección de la salud no esté en efecto.

No hace falta imaginar un país en el que las drogas estén permitidas para entender lo que pretendo decir. En el espacio europeo no puede existir publicidad de tabaco en los eventos deportivos. La fórmula-1 se ha adaptado este año a ello. Imaginemos que la señal llega de un país en el que sí esté permitida la publicidad de tabaco. En Europa se verá la propaganda de la compañía tabacalera en cuestión.

Ya, ya; alguien me dirá que qué le vamos a hacer, y que eso pasaría también con las vallas publicitarias fijas tradicionales. Pero lo que yo digo es que una marca de tabaco europea que aquí no puede anunciarse compra la publicidad en Brasil (por poner un ejemplo, con todos los respetos debidos), y el Gran Premio de Brasil se emitirá con publicidad de una marca de venta en España que conoce la prohibición que pesa sobre el espacio europeo; pero se salta esa ley impunemente. Entonces, ¿para qué hacer esas leyes?

Voy a ir aún más lejos. Imaginemos el Gran Premio de España de automovilismo. Prohibida la publicidad de tabaco. Podría acabarse viendo la publicidad de la compañía tabacalera de venta en España si se envía la señal a Brasil (por seguir con el ejemplo de antes) y allí una empresa que la ha comprado, inserta la publicidad virtual y la reenvía a España.

Independientemente de los sentimientos de cada uno sobre la publicidad del tabaco, a día de hoy está prohibido que en eventos deportivos exista publicidad de las tabacaleras. ¿Sería legal este procedimiento para evitar esta ley? Creo que sí, aunque seguro que en el ámbito del derecho internacional existen cláusulas y contracláusulas.

Dejen que exponga otro problema. En el país origen el evento deportivo está teniendo lugar en horario nocturno. Pero en otros países en ese mismo momento las cadenas televisivas se encuentran en la franja establecida como horarios infantiles.

Como la contratación publicitaria no tiene lugar con los organizadores del evento, sino con los compradores (o re-compradores) de la señal, en un momento dado podría estarse anunciando algún producto no apto para la franja horaria infantil.

Seguro que esto puede ocurrir con el sistema tradicional, donde la publicidad en vallas es fija y es contratada directamente con el organizador del evento. Pero se me antoja que en esta vorágine de zonas publicitarias independientes unas de otras el control sobre este tema se puede ir haciendo poco a poco cada vez más complicado hasta ser poco menos que inviable.

Porque, otra artimaña se me ocurre, viendo el sistema utilizado no sería de extrañar que en la próxima generación de inventos publicitarios digitales lo que hoy son imágenes estáticas, mañana puedan ser imágenes en movimiento. Imaginen un anuncio animado no apto para niños…

Para terminar, me preocupa la gran ventana que se abre a la publicidad subliminal y a aquellos que no tienen escrúpulos. Si nadie hubiera inventado este tipo de publicidad dañina, no hubiera habido leyes contra ella. La Ley General de Publicidad (española) define la publicidad subliminal como:

Artículo 7
A los efectos de esta Ley, será publicidad subliminal la que mediante técnicas de producción de estímulos de intensidades fronterizas con los umbrales de los sentidos o análogas, pueda actuar sobre el público destinatario sin ser conscientemente percibida.

Comentando días atrás en la magnífica bitácora de mi amigo Juan Puñetas, Por el Arco del Triunfo, otro compañero posteador parecía dudar de mi aseveración de que somos manipulados por los medios de comunicación o/y publicitarios. Terminé diciéndole que le dedicaría este artículo. Así pues, queda dedicado este “Lo he visto con mis propios ojos” a mi contracomentarista anónimo.

31 de enero de 2006

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 007, Licencia para escribir

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Reza el dicho que la ignorancia es madre del atrevimiento. El corporativismo que existe en el periodismo deportivo no les permite reconocer a algunos que gentes que no tienen conocimiento de lo que traen entre manos abundan también en este gremio; quizá abunden aquí porque escribir es más sencillo que tomar decisiones. Al fin y al cabo, los errores cometidos en una información deportiva no suponen un rápido descenso en el gráfico de ventas de la empresa.

Tras la lectura de la siguiente noticia me ha quedado claro que el periodista no está al tanto de la evolución del mundo del deporte: “Los reservas de la Roma pedalean junto al banquillo”.

Cualquiera que haya visto un partido de NFL habría observado a los jugadores continuar en la banda con ejercicios de pedaleo en bicicletas estáticas. Sin embargo para el periodista es una novedad, y tiene el atrevimiento de tildarlo de excentricidad. No ha investigado si esta práctica pudiera reportar beneficios.

Las bombonas de oxígeno a las que se alude en el texto propuesto están a la orden del día en diferentes modalidades para recuperar al deportista tras un esfuerzo. Ya en mis tiempos de competidor sabíamos que ese aporte extra de oxígeno era algo que se imponía en las competiciones de ultramar. Estoy hablando de un lejano 1982; quizá en esa época para este periodista atrevido suponía todo un reto caminar por el pasillo de su casa sin caerse.

Documentarse es lo menos que se le puede pedir a un informador; éste periodista aborda el asunto como si se tratara de algo anecdótico. Curiosa la mentalidad mediocre de los torpes futboleros. Creen que todo comienza en el fútbol. Pero a un periodista deportivo debería exigírsele algo más. O por lo menos, en un arrebato de honestidad, exigírselo él a sí mismo. Volviendo a la NFL, y por hablar de un deporte cuya puesta en escena guarda algunas similitudes con el fútbol inglés, además de las máscaras de oxígeno incluso existen zonas en los banquillos ventiladas con oxígeno enriquecido (O3, creo recordar).

Ser periodista deportivo y periodista del corazón es algo desprestigiado no sólo en la profesión, sino en la sociedad. Pero esto ocurre porque así lo quieren quienes ejercen esa profesión, que no hacen nada por dignificarla.

Imaginemos por un momento a un periodista de economía diciendo las mismas sandeces sobre la Bolsa que las que leemos en la prensa deportiva a diario: que si los maletines de cuero vuelven a ponerse de moda en el parqué madrileño, que si fulanito escribe en hojas de papel reciclado, que si la telefonía móvil ha supuesto un cambio en las costumbres bursátiles.

Lo peligroso es que transmiten a los desprevenidos una información falsa. La noticia es que en el fútbol italiano se ha comenzado a utilizar la bicicleta estática como medio de preparar los músculos para el esfuerzo. Sin embargo la información falaz, que es con la que se queda el lector poco avisado, es que se trata de una moda que han inventado los italianos para que los reservas no se distraigan.

Y yo me pregunto, ¿cuántas veces he sido yo mismo uno de esos desprevenidos, víctima de una prensa deportiva que me ha mal informado?

Sobre los entrenamientos post-partido ídem de ídem. Hace años que la escuela cubana de boxeo puso en práctica algo similar para compensar el que un deportista pasara poco tiempo en el ring. Los entrenamientos se diseñan para llegar a un campeonato internacional que tendrá una duración mínima de una semana, y para mantenerse en forma durante toda la competencia.

Lo habitual era que al púgil que boxeaba un día concreto le correspondía un merecido descanso en la franja horaria inmediata. Pero observaron que entre sus boxeadores, los que acostumbraban a ganar por fuera de combate llegaban con déficit de preparación a los últimos días de competición.

Se entendía el combate como un entrenamiento más; de ahí que al púgil se le permitiera el correspondiente descanso. Pero aquellos que noqueaban al rival en los primeros asaltos en realidad no boxeaban ni se ejercitaban.

Los cubanos encontraron una solución: el boxeador que gana por fuera de combate debe hacer en el mismo vestuario de la competición tantos asaltos de “mascotas”, como dicen ellos (manoplas se llaman en España), como los que les habían quedado por boxear.

Entiendo que los entrenamientos post-partido, lejos de ser una moda, trataban de que todos los jugadores tuvieran el mismo desgaste y el mismo tiempo de recuperación. El nivel adquisitivo de los astros del deporte futbolero y su falta de disciplina ha dado al traste con lo que no es más que una consecuencia racional de una planificación.

O el periodismo deportivo procura aumentar su nivel o terminará siendo un sector menospreciado por los verdaderos periodistas, por mucho que algunos buques insignia pretendan sacar pecho.

Si para muestra vale un botón, aquí tienen esta otra noticia: “El Barça pierde la imbatibilidad y encaja 4 goles tras 18 victorias consecutivas”.

Después de leer la noticia tuve que perder el tiempo en releerla porque no me enteré del resultado final. ¡Y es que no lo dice! El periodista pretende que según lea el artículo vaya haciendo cuentas. Como si se tratara de uno de esos pasatiempos japoneses con números que ahora aparecen hasta en los sobres de los azucarillos.

Dónde están las uves dobles, me pregunto yo. Existe un axioma en periodismo que dice que en el primer párrafo, a lo sumo en el segundo, deben ir las respuestas a las preguntas claves (que en inglés comienzan por uve doble): qué, quién, cuándo, dónde, y cómo y por qué (en realidad se habla de las cinco W, pero yo he puesto seis).

Una lástima que ocurra esto en España (en otros países de nuestro entorno es diferente). Son los cuatro periodistas deportivos que hay en el país los primeros interesados en terminar con esta tónica y dejarse de corporativismo y de amparar a tanto mediocre.

Después de esa docena de verdaderos profesionales [no sé si me habré pasado…; debía haber puesto decena] hay un séquito de VIPs periolistos que actúan como divos de la información deportiva, utilizando su agenda de contactos para demostrar que saben más que el resto de mortales y que están “en onda”.

No valoro como noticia deportiva decir que a Asier del Horno el dueño del equipo que le paga, el tal Abramovich, le pusiera un jet privado para volver a su residencia tras un partido de la selección española. Alardear de tener esa información es un acto de vanidad improductiva para el tema que nos ocupa, cual es la información deportiva.

¿Nos contarán algún día las muelas que tiene empastadas “Raulinho”? ¿Cómo habrá evolucionado el papiloma de Ronaldo? Y cómo no, cuando no hay qué escribir, las estadísticas deportivas siempre proporcionan un artículo para justificarse en la profesión.

27 de enero de 2006

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Amanecer en las cumbres

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Soy plenamente consciente de que lo que voy a decir no es “políticamente correcto”. Como todo lo que se escribe en la Aguja de Bitácora, ni más ni menos. Pero bueno, será otra más… De hecho, para esto se abrió la bitácora, para decir lo que muchos piensan pero no se atreven siquiera a comentarlo con el cuello de su camisa.

Resulta que en cuestión de diez días han muerto dos montañeros españoles en la pugna por ascender a la cumbre del Aconcagua.

En esta ocasión no se han dejado sentir las voces que claman por el cierre de una actividad deportiva cuando propicia víctimas mortales.

El ejemplo más manido es el boxeo. Cuando muere un púgil algunas gentes se agitan y claman en los medios de comunicación por la suspensión de tan calamitosa actividad. Curiosamente sólo se acuerdan de ello cuando muere algún deportista boxeador; estos oportunistas deben pensar que durante los demás fines de semana del año no se celebran veladas pugilísticas.

En estas fechas nos acordamos también del reguero luctuoso que va dejando el famoso (o infame, según se mire) rallye Dakkar, que uno ya no sabe desde dónde se inicia. Parece ser que cada año mueve su sede de comienzo en función de la puja económica en la que entran las grandes ciudades europeas (una vez más con dinero público para mayor gloria del político de turno).

Debe ser que la sede de llegada es siempre Dakkar porque ninguna ciudad africana puja económicamente por atraerse el favor de los organizadores.

¿Que entonces ya no se llamaría Dakkar? Pues igual que ha dejado de llamarse el Paris-Dakkar, a buen seguro que las mentes preclaras de la mercadotecnia deportiva encontrarían un nombre suficientemente descriptivo y atractivo: Rallye Aventura Europa-Áfrikka, por ejemplo.

Permitan que retome el hilo de mi torpe discurso. Venía diciendo que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Al cabo del año los rallyes y las competiciones de motor en todo el mundo dejan también una lista negra de víctimas; muertos y heridos que estaban donde no debían haber estado.

Pero en esta ocasión no he oído a ninguna asociación pro-dignidad humana o cosas así de nobles clamar por la desaparición del alpinismo o/y del andinismo.

Y eso que estas muertes nos cuestan dinero a todos. Resulta que unos tipos que libremente deciden arriesgar su vida, la pierden y sus cuerpos quedan atrapados en lugares poco menos que inaccesibles. Al menos, inaccesibles para la gran mayoría de los mortales (y por mortales me refiero aquí a todas las formas de vida del planeta).

Resulta que si no te pones el casco en la moto, el Gobierno ha dispuesto que seas multado. Te caes, te matas, pero como supones una carga para el Erario público, vamos a evitar que te nos mueras y te vamos a convencer coercitivamente de que te pongas el casco. Así nos ahorramos un dinero.

Pero en el caso del alpinismo o/y andinismo no ocurre eso. Resulta que estos montañeros se van al Himalaya, los Andes o cordilleras glamourosas. Se pierden, se despeñan, arrastran cordadas y ocasionan más muertes, pero nadie les pone trabas. Incluso en algunos casos el rescate del cadáver ha propiciado nuevas muertes.

Ahora hay que rescatar y repatriar los cadáveres. Y eso nos va a costar un dinero. Pero nadie trata el hecho como algo evitable. Todo el mundo se conmueve y se lamenta de la mala suerte que han corrido los nuestros en cotas en las que ni los líquenes arraigan (¿o será líkkenes?).

En otros países (Alemania y Suiza por ejemplo) el rescate corre por parte de una empresa privada. Una vez que estás en casa (vivo o muerto) te llegará la factura (a ti o a tu familia en caso de que ya seas un finado). Y en estos países vaya que si la pagas. Amigos, la Vieja Europa no es la Vieja Iberia.

Aquí en la Piel de Toro los senderistas se pierden por salir a pasear por unas montañas desconocidas para ellos, como los Picos de Europa, con zapatos de verano, sin brújula, sin mapa, sin ninguna medida de precaución.

Incluso agentes del grupo de montaña de la Guardia Civil o de las Policías Autonómicas y de los Cuerpos de Bomberos han perdido sus vidas por buscar a un tipo que salió a la montaña haciendo alarde de su inconsciencia y despreciando los avisos de alerta.

Cada hora de rescate nos cuesta a todos 3.000′00 €. Solamente en caso de haber obrado con temeridad algunas leyes autonómicas prevén que el juez cargue los gastos del rescate a la “víctima”. Pero todavía no se ha llevado a efecto este extremo, aunque algunos casos de temeridad sí se han dado.

Ahora hay que repatriar dos cadáveres de dos compatriotas desafortunados. Descansen en paz. Yo también me conduelo, ¡cómo no! Pero si tanto amaban la montaña, quizá su espíritu debería permanecer en ella, como ocurre con esos amantes de la mar que deciden que sus cenizas sean volcadas quince millas mar adentro (un capricho que al menos ellos han dejado pagado a una empresa privada).

Yo por mi parte tengo dicho que tiren mis cenizas por el retrete y vacíen la cisterna. De verdad, es en serio. Al fin y al cabo es donde uno ha encontrado momentos de alivio.

24 de enero de 2006

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 ¿Errores enmendados?

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Leo una nota de prensa cuya fuente es la RFEF y me quedo perplejo. La facilidad que tienen algunos para vender errores es algo congénito. Puede que sea una cualidad, y que se haya de nacer con ella, pero es lamentable que haya dinero público de por medio en este asunto.

Y no es que me parezca mal que alguien intente hacer eso, vender una casa que se cae. Si hay alguien que desea comprarla, pues adelante.

No estoy diciendo que se venda algo engañando al comprador, no. Todo lo contrario. De alguna manera es de ensalzar esa línea de pensamiento de una mentalidad ganadora.

Quizá tras una mala inversión uno de estos tipos se ha quedado con un caballo cojo, pero no se resigna a su mala suerte y decide rentabilizar su inversión dándole la vuelta y ofreciendo algo inesperado.

Pero en esta ocasión ocurre que algunos han ido más allá, y pretenden hacernos comulgar a todos con ruedas de molino. Como si fuéramos tontos. Está bien que se ofrezca a los posibles interesados en hacer cambiar la suerte del caballo cojo, viendo en él otra fuente de ingresos, una situación edulcorada. Pero que se envíe una nota de prensa diciéndonos a todos que es un caballo de carreras, raya en el esperpento, propio, por otra parte, de estas tierras.

La RFEF nos presenta en su nota de prensa lo que no es más que producto de una derrota, con el fulgor de una brillante idea.

La “Ciudad del Fútbol”, que habría gozado de algunas subvenciones estatales, no funciona, al menos como la RFEF esperaba que funcionase. Simplemente no es rentable. Sus gestores se han dado cuenta y ahora ofrecen los servicios que allí se dispensan al mundo empresarial.

Mucho bombo y boato en la presentación de la apertura de la “Ciudad del Fútbol” al mundo empresarial. Mucha rimbombancia y altisonancia también en el comienzo del escrito hecho público por la RFEF.

Pero queda claro que la RFEF necesita dinero para mantener ese CARD del fútbol, o de lo contrario esa inversión seguiría siendo de uso exclusivo del mundo del fútbol, como lo ha sido hasta ahora.

En palabras del presidente de la RFEF: “Esta soberbia obra, fruto de muchos años de trabajo y uno de mis grandes sueños…”

Esa frase creo que lo dice todo. Apuesta personal, inversión de un dineral y… soberbia. Lo ha dicho él.

Ahora comienzan abriendo el invento al mundo empresarial, y puede que terminen ofreciendo espacios deportivos a las asociaciones vecinales de los barrios de la zona (lo que, por otro lado, no estaría mal).

Conocí un tipo que conducía fatal. Hacía una curva dentro de las curvas. Pues esto que le ha pasado a la RFEF pasa por hacer curva dentro de la curva. O por querer crear un centro de alto rendimiento deportivo al margen de las estructuras que el Estado ha diseñado.

El fútbol siempre tan elitista. No pueden acudir a los CARD que el Estado ha dispuesto y que son unas instalaciones envidiables. Conozco personalmente el CARD de Madrid y puedo decir que cualquier entrenador babea cuando entra allí.

Pero parece ser que no, que los chicos del fútbol, en cualquier lugar y en cualquier ámbito, son exclusivistas, incapaces de compartir el campo con otras modalidades deportivas para las que también su puesta en escena se lleva a cabo en un campo de césped.

Conozco alguna excepción, pero lamentablemente es eso, una excepción. La tónica general en la mente del futbolero es el elitismo y el exclusivismo. Siempre tienen que ser los chicos de la portada; cuando no es así, aseguran que triunfar en otras modalidades es sencillo diciendo cosas como que “hay pocos”.

Lo lamentable en este caso concreto es que estoy convencido de que en ese proyecto hay unos cuantos euros míos correspondientes a los impuestos que pago cada vez que reposto combustible o compro algo que necesito.

Ahora le dan la vuelta a la tortilla, pero no creo que a todos nos la hayan dado con queso. Afortunadamente quedan en el país gentes que saben leer entre líneas. El tiempo dirá si se trata de un error enmendado o de un error “enmierdado”.

20 de enero de 2006    buzón de alcance

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 Escupir en el bolsillo

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Voy a meterme en un charco y sin katiuskas. Voy a enjuiciar lo ocurrido en el partido F.C.Barcelona — Athletic de Bilbao, en referencia al escupitajo de Samuel Eto’o hacia Unai Expósito. Voy una vez más a hacer referencia al fútbol, una actividad que está alcanzando cotas a las que jamás ha llegado ninguna otra actividad deportiva. Quizá exista una especie de super-mundo al que accederán algunos deportes llamados de masas, y el fútbol esté siendo en este comienzo de siglo el primero en llegar a ese nuevo estatus.

Sea como fuere, lo que veo no me gusta, precisamente porque se está apartando de los valores que debe ensalzar el deporte. No creo que el espectáculo que se está viviendo en torno al fútbol sea ejemplarizante para la juventud. Una vez más habrá que dar la razón a los ingleses cuando dicen que el fútbol es un deporte de caballeros jugado por villanos.

Este mismo mes un jugador de la NFL escupió a un “compañero” del otro equipo. Esta acción le ha supuesto una sanción ejemplar por parte de la liga. Una sanción económica que se aleja de la que podría imponérsele al camerunés en España. Como vemos, cuando en los USA te tocan el bolsillo, te lo tocan de verdad y no de comedia como ocurre en España y en el fútbol.

Se me ocurre proponer algo novedoso, y es que la sanción deportiva a un jugador que comete una acción grave contra el otro equipo comprenda también el partido de vuelta, o el siguiente que se juegue actuando el equipo afrentado de local. ¿Alguien ha pensado que en el último partido de liga el Barça acudirá a San Mamés y se estarán jugando ambos equipos, quizá, la liga y la permanencia?

Samuel Eto’o, con su acción, está aumentando la presión de una caldera que a buen seguro será calentada por la prensa en la semana anterior al partido recordando el triste incidente del escupitajo.

Pero vamos allá, al charco de cabeza:

  • Los equipos: Los equipos de Primera División bien pudieran pagar unas clases especiales de educación a sus jugadores. Especialmente a aquellos que no tengan superados los estudios medios, el Bachiller LOGSE. Frases como “En el combate se conoce al guerrero, en la victoria al caballero” deberían estar esculpidas en piedra en los vestuarios del fútbol. Quizá la sanción a un jugador que comete la vileza de escupir a otro jugador debiera contemplar también la asistencia y superación de un curso de educación y buenas costumbres.
  • Javier Clemente: A estas alturas no se le puede pedir a Javi moderación; pero me estoy pensando que quizá lo que más enerve a sus detractores más acérrimos es que siempre parece estar en el borde de la cuerda sin caer de ella. Veamos sus declaraciones a la llegada a Bilbao:

    “En primer lugar quiero decir que ni siquiera sabía que había sido Samuel Eto´o el que había escupido porque no me ha dado tiempo a ver la tele porque acabamos de llegar a Bilbao. Me da igual que quien haya escupido sea blanco, negro o amarillo y quiero decir que cuando ha habido actos racistas contra Eto’o y Kameni siempre los he condenado y no hay duda de lo que pienso sobre esta cuestión porque yo no soy racista”

    En realidad en España, y en los campos de fútbol, sobre todo de regional, abundan los monos (con todos mis respetos para los simios) subidos en los árboles de las gradas, sin un ápice de educación. Algunos monos también pretenden jugar a esto del balompié, pero en general por aquí son todos blancos.

    Ahora bien, comparto la visión de uno de los comentaristas de la noticia enlazada: desafortunadas palabras de Javier Clemente porque hace del culpable una víctima.

  • Samuel Eto’o: A pesar de haber ensalzado su comportamiento en alguna ocasión en esta bitácora, ahora pienso que a este chico se le ha subido el éxito y los millones a la cabeza; hace tiempo que este muchachito está haciendo méritos para que le impongan un castigo ejemplar.

    Samuel, eres un sinvergüenza, y además un mentiroso: ¿cómo puedes decir que no has escupido al jugador del Athletic (lo acabo de ver en la televisión), y decir a continuación que si le diste fue sin querer y que le pides perdón? Por lo que veo te vas a pasar la vida pidiendo perdón, chaval, como te pasó tras la celebración del pasado título liguero. Para no tener que estar disculpándote continuamente no la armes.

    “No he escupido y si le he tocado le he pedido perdón, pero yo no iba a escupir. En ningún momento yo le he escupido a él. Yo he escupido pero no iba a él. Él se ha montado su circo y es su problema, pero yo no le he escupido y si le he tocado le pido perdón”

    ¿Y cómo tienes la cara de pedir una rectificación a Javier Clemente? Atendiendo a las palabras de la desafortunada intervención de Clemente, tú te das por aludido: luego has escupido al jugador. Una lástima que a unos pies tan maravillosos no le acompañe una cabeza medianamente amueblada.

  • El fútbol: Hace tiempo que vengo pensando que a los partidos de fútbol deberían ponerles dos rombos en televisión; o por lo menos la recomendación de que no sean vistos por menores de 13 años, que es lo que se lleva ahora. Qué se puede esperar si los niños ven en sus ídolos estas acciones: imitación y emulación.

  • Unai Expósito: ¡Chapeau! para tus declaraciones, chaval.

    Por su parte, Unai Expósito ha declarado que Eto´o le ha defraudado y le ha recordado que, aunque es “un grandísimo jugador y reconocido por todo el mundo”, “también hay que ser buena persona en el césped”.

  • Asunto Deco-Gurpegui: Por desgracia ya estamos acostumbrados a este tipo de cosas en el fútbol y lamentablemente se entiende, vox populi, que entran dentro de los lances del juego. Si hago referencia a ello es porque alguno puede decir que veo unas cosas y no otras, dado que el Athletic es un equipo del Cantábrico. Lo de escupir a alguien es algo que en el fútbol aún no se acepta, pero de continuar así las cosas, dentro de unos años se entenderá como un lance más del juego. Por eso comparto la visión de Lotina.

  • Lotina: Pues muy comedido en sus declaraciones que comparto plenamente. Hay que sancionar económicamente, pero de verdad, con esos 17.000 dólares que le han caído al jugador de la NFL. Sobre las palabras de Javier Clemente yo también creo que no son racistas, y que han hecho picar en la trampa al mentiroso Eto’o al darse por aludido. Interesantes las palabras de Lotina acordándose del ejemplo que se da a la juventud y que se recogen en esta otra noticia.

    Cuando menos, no me quedo solo en mis apreciaciones.

  • Kluivert: Tras sus manifestaciones no tengo más que decir que: “y yo también majo, yo también”.

    “Prefiero que me peguen una hostia a que me escupan”

17 de enero de 2006

Actualización del 18 de enero de 2006 a las 17:15 h.

Leo en la sección deportes de Periodista Digital que el Comité Antiviolencia ha abierto expediente a Javier Clemente por sus declaraciones. Hay también algunas opiniones jugosas en los comentarios a la noticia.

Creo que es interesante la observación de que Clemente no se ha referido al color de la piel del blaugrana, sino a su acto. Así pues, no hay nada racista. Si lo dijo o no por el hecho de ser negro es algo que sólo le compete a él, y ningún juez puede condenar en base a suposiciones. Lo que dijo, y si es que se puede hacer un símil entre bajar del árbol y ser un mono, lo suscribo yo también, al 100% y donde haga falta: cualquiera que escupa a otra persona es un mono (y un mierda). A ver si hay redaños para cerrarme la bitácora ahora.

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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