Contra-informe

6
|

Me han enviado un resumen del Informe Independiente sobre el Deporte Europeo 2006 (pdf), encargado por la Presidencia británica en 2005 a José Luis Arnaut , Ministro adjunto del Primer Ministro británico, y que se presentaba en España hace quince días.

El informe viene avalado por la Comisión Europea sobre deporte. Pero debe quedar claro que es la visión particular de una persona concreta —aunque trabajara con un equipo— sobre la materia propuesta.

Debo comenzar diciendo que el título le viene grande. Yo lo titularía Informe UEFA sobre el Fútbol Europeo 2006. O mejor aún, “Pretensiones de la UEFA para el fútbol profesional en Europa”.

Las catorce páginas del resumen del informe están escritas en clave de futbolero. Quiere esto decir, que aquellos que se obstinen en mantener la venda en sus ojos —o mantener el balón de fútbol pegado a su nariz— no entenderán lo que aquí voy a exponer.

El objetivo de nuestro Estudio era […] proporcionar un marco legal completo y sólido para el deporte europeo en general y en especial para el fútbol.

[el subrayado es mío]

Lo que el señor Arnaut pide en su informe es, simple y llanamente, elevar la UEFA a la categoría de organismo de la Unión Europea, instando a los Estados miembros a legislar en favor de los intereses de la UEFA.

Propone el informe Arnaut validar el sistema deportivo de la UEFA, sistema que él propio informe reconoce ha desembocado en la corrupción actual que se vive en el fútbol europeo: Bélgica, Alemania, Italia…

El informe Arnaut, que en su título incorpora arteramente la palabra deporte, se centra únicamente en la problemática del fútbol, y parece querer extender el modelo europeo del fútbol profesional —al que tiene la desfachatez de llamar “modelo deportivo europeo”— a todas las demás modalidades deportivas.

El señor Arnaut y su equipo se pierden al profundizar, llegando a hablar exclusivamente de fútbol y sus federaciones, y cuando retoman su discurso vuelven a aludir genéricamente al deporte europeo, validando así el dinero público invertido en la elaboración del informe.

Estos trabajos encargados por Administraciones e Instituciones públicas albergan un peligro latente. Los aplaudidores de oficio —gentes sin criterio propio, personas que por gozar de una titulación universitaria creen a pies juntillas cualquier impreso que lleve un sello oficial— corean y amplían las conclusiones del informen. Al cabo de un tiempo cualquier ministrillo “de gabinete” tomará el informe como base de su gestión, emprendiendo un camino equivocado.

El señor Arnaut ha demostrado irresponsabilidad al dejarse convencer por la UEFA —desconozco la forma en que lo han conseguido— y plasmar en un escrito los deseos de la UEFA, dándole así una pátina de oficialidad.

Entre las perlas que nos propone el informe Arnaut encontramos:

Apoyo a la estructura “piramidal” del fútbol europeo y reconocimiento oficial de los órganos reguladores deportivos nacionales por parte de los Estados Miembros, y de los órganos reguladores deportivos europeos por parte de las instituciones de la Unión Europea;

[el subrayado es mío]

Al menos en España los órganos reguladores deportivos nacionales ya están reconocidos por el Estado. Pero el informe Arnaut pide el reconocimiento de la UEFA por parte de la Unión Europea. ¿Qué se esconde detrás de esto?

A bote pronto la UEFA se haría acreedora a subvenciones de la Unión Europea por su trabajo. Pero esa es una visión simplista. Lo que a la UEFA le gustaría es evitar tributar por la organización de eventos deportivos profesionales.

Éste es otro aspecto negativo del informe. Confunde torticeramente el deporte y el deporte profesional. El primero genera beneficios para el individuo, para los colectivos y para la sociedad. El segundo es una actividad económica y como tal debe ser tratada.

Nos vuelve a querer confundir el señor Arnaut con su informe cuando pide:

Una legislación nacional o comunitaria adecuada para combatir la amenaza y la incidencia de publicidad no autorizada (“ambush marketing”) y la protección jurídica de los derechos de propiedad intelectual para los principales eventos deportivos;

[el subrayado es mío]

Pero publicidad no-autorizada no es publicidad ilegal, donde sí deberían intervenir los poderes públicos. ¿Tenemos que proteger los intereses de la UEFA con dinero público también en los aspectos publicitarios?

El “modelo europeo de deporte” (profesional) que el informe Arnaut se empeña en presentar como meta alcanzada tiene mucho que aprender del modelo americano de deporte profesional, donde se acepta explícitamente el carácter económico y empresarial del invento (entidades privadas con actividad económica profesional).

Nos dice también el ex-ministro portugués que se debe reconocer la “especificidad” del deporte, y pretende que se legisle en materias que ya están legisladas.

La armonización del enfoque jurídico sobre cuestiones de violencia entre los aficionados (hooliganism) e institucionalizar la cooperación entre las autoridades policiales a este respecto;

Ya existen leyes contra el vandalismo, y no es necesario buscar nuevas definiciones —hooliganismo— para denominar lo que ocurre en algunos estadios de fútbol.

Alcanzado el propósito, la Unión Europea cargará con los gastos que ocasiona una actividad económica privada (vigilancia y seguridad, servicios sanitarios…).

No he hecho más que referirme a aspectos puntuales de la primera parte del informe. Tal vez, si mi mente no vuelve a sufrir convulsiones con su lectura, otro día les analice lo que se pide en la segunda y tercera parte.

• Acceda al informe Arnaut en su versión íntegra (pdf).

• Acceda al resumen general (pdf) (Executive Summary) del informe Arnaut en castellano (50 páginas).

• Acceda a la web oficial del Informe Arnaut.

31 de octubre de 2006
Fiesta de Halloween
(fiesta de origen celta)

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
Puedes opinar

 http://www.elespectador.eu/2006/10/contra-informe/trackback/

 Extorsión

6

Una buena bitácora deportiva que sigo es Con perdón…, publicada bajo el pseudónimo —supongo— de Obradek. Una de esas escasas bitácoras deportivas de periodistas que el lector encontrará en mi blogroll deportivo.

Los artículos de Obradek versan las más de las veces sobre fútbol, aunque en la mayoría de la ocasiones ofrece una visión personal y distinta del hecho analizado, ya estuviera consumado, sea actualidad, o se trate de un futurible.

En el artículo titulado La hora de ser valientes el articulista arenga sobre la necesidad —y obligación— que tiene un equipo profesional español para denunciar ante la mal llamada justicia ordinaria una situación que vengo criticando desde hace tiempo en esta Aguja de Bitácora.

Quiso la casualidad que a los dos días de escribir el artículo Gasolitis un jugador del equipo profesional aludido se lesionara de gravedad disputando un encuentro con la selección de la federación de fútbol su país.

Este equipo profesional apodado “el Pupas” por sus propios seguidores, y desempeñando una vez más el rol victimista en el que se ha encasillado, ha puesto el grito en el cielo asegurando que va a denunciar ante esa justicia ordinaria —incongruente eufemismo esto de la justicia ordinaria— a la federación española como organizadora del encuentro internacional y a la federación argentina en la que jugaba su deportista estrella, y que por aquellos pagos adopta el formato de asociación y no de federación.

Arguyen que se ven privados de un jugador muy valioso por lo que resta de la liga —que acaba de empezar— y eso les supone además un quebranto económico del que nadie les va a resarcir.

El amigo Obradek —espero contar con su permiso para catalogarlo como amigo— pedía en su artículo a los dirigentes de ese equipo que no dieran marcha atrás en sus pretensiones.

A la pantomima de los llantos y del desgarro de vestiduras se sumaron los otros dos primeras de la ciudad del equipo afectado.

Y a un servidor, que se amosca en las cosas del deporte y que se las da de observador y de analista, le parece que sería de aplicación a estos vocingleros aquel sabio refrán castellano que dice perro ladrador, poco mordedor.

Y es que tengo comprobado que quien tiene intención de denunciar ante la Justicia —con mayúscula inicial y sin adjetivar— el atropello del que es objeto, no escandaliza, y se persona silente en las oficinas del Juzgado para que se instruya expediente y el caso inicie los trámites que debe seguir cualquier querella para llegar ante el Juez que deba dictar sentencia.

Pero, ¿por qué digo que los dirigentes del equipo profesional no tendrán intención de denunciar situación alguna? Pues porque saben que su alegato no prosperará, y empecinarse con el asunto les puede costar más dinero y aún un disgusto gordo.

A pesar del apoyo verbal de dos equipos de primera división de fútbol, son conscientes de que van a quedar solos ante la omnipotente, omnipresente y omnisciente UEFA.

La federación argentina ya se ha desentendido argumentando una normativa FIFA, entidad internacional que monopoliza el fútbol profesional.

Por cierto, bien reciente y aún inconcluso está la amenaza que la UEFA, secuaz ejecutora de la FIFA, lanzó a la federación portuguesa de fútbol.

Allí existe un problema con un equipo recientemente descendido que había recurrido a esa justicia ordinaria por un quítame allá esas pajas de una alineación indebida que les había supuesto la pérdida del partido y, como consecuencia de quedarse sin los puntos, el descenso a la segunda categoría nacional portuguesa.

Como la negociación se había roto habida cuenta de que el presidente del club descendido no atendía a razones y amenazaba con mantenerse en sus trece, los dirigentes uefos entendieron que era el momento de dar un rodeo y evitar coger el toro por los cuernos cual forcaos en la plaza.

Traspasaron el problema a la federación portuguesa con un: “si ustedes no consiguen que ese club retire la denuncia ante los tribunales portugueses, a nuestro organismo no le quedará más remedio que sancionar a la federación a la que está afiliada el club rebelde y no podrán jugar encuentros internacionales ningún equipo portugués ni la selección de la federación portuguesa”.

Y se quedaron tan anchos los tíos ante lo que yo tildo de manifiesta extorsión. Extorsión a la acción de la Justicia; extorsión a los derechos de una entidad privada; extorsión a una federación que, como entidad privada, no tiene potestad para retirar los derechos constitucionales a otra entidad privada.

Mientras, los poderes públicos europeos asisten indolentes ante tal amenaza hecha pública sin sonrojo alguno.

Un organismo internacional que dice regirse por normas democráticas, y que tiene representación en países democráticos —el común de los países europeos— a través de las federaciones nacionales con el consentimiento de sus respectivos gobiernos (al menos en España la afiliación a una federación internacional por parte de una federación deportiva española debe contar con la aprobación del CSD), tiene la desfachatez de amenazar a toda una federación nacional y a sus otros miembros afiliados con la exclusión porque uno de sus integrantes ha decidido hacer uso de aquello que le es garantizado por el Estado de derecho que le asiste en su país.

Sabiendo esto, ¿cómo va el equipo profesional español a tomar una vía para la que ni tan siquiera contará con el apoyo de las Instituciones gubernamentales de su propio país cuando sea extorsionado su derecho de acudir a los tribunales?

27 de octubre de 2006

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
Puedes opinar

 http://www.elespectador.eu/2006/10/extorsion/trackback/

 Bulos y dilema

7
|

Tengo mis dudas sobre que el asunto del dopaje haya sido abordado con el ánimo serio, objetivo y riguroso que se merece.

Si para muestra vale un botón, asomémonos a la web cerodopaje.com, mantenida por el CSD y en su día presentada como un proyecto de envergadura.

Si la abrimos por la página de sustancias prohibidas nos encontramos en el cuarto párrafo con el siguiente texto:

Los efectos secundarios de estas sustancias se describen a continuación. Pero, atención, sólo son algunos de entre todos los que potencialmente pueden producirse. Desgraciadamente, además de los que se citan, aún deben de tener más efectos secundarios todavía no descritos.

[los subrayados son míos]

Esta información no es seria, señores. Este texto es incientífico, que diría Juanma Lillo. ¿Piensan acaso en el CSD que están tratando con una bandada de colegiales asustadizos?

Nos dicen a renglón seguido que los potenciales efectos secundarios derivados del uso de esteroides anabolizantes androgénicos pueden ser catalogados de graves, muy graves e irreversibles en función de la dosis y su duración. ¿Cuáles son esas dosis y cuáles son los tiempos? Si no dan el dato alguien podría pensar que se refiere a más de diez años de consumo diario e incontrolado. Al final llegan incluso a hablar de contraer el SIDA como peligro derivado de su uso, lo que no hace sino confirmar el tono alarmista que impregna esta página oficial.

Nos dicen también que estos esteroides pueden dejar secuelas virilizantes como:

[…] acné, hipertrofia del clítoris, desarrollo de caracteres sexuales masculinos.

¿Pero de verdad piensan en el CSD que unos granos vayan a echar para atrás a quien desea ser campeón de Europa? La hipertrofia del clítoris, por su parte, podría ser percibida por algunas personas como algo deseado siempre que este órgano mantenga su función, de lo que no se nos informa negativamente. En cuanto a los caracteres sexuales masculinos…, bueno, un poco más de vello en la cara no asustará a quien ha dedicado su vida a ser campeón del mundo.

Se nos habla un poquito más abajo de un gran tabú en el mundo masculino: la esterilidad y la impotencia.

A estas alturas de la película cualquier deportista sabe que toda esta relación de efectos adversos se darán en función de la ingesta, de la persona, de la duración del tratamiento, y que mayormente se darán efectos temporales y en diferentes grados.

Puede el lector seguir leyendo esa página y se dará cuenta de que todo el texto adolece del in-cientificismo que pretendía reflejar Lillo en su desafortunada frase. Al menos para mí queda claro que este texto admonitorio no es más que un asustamonas.

Pero, a dios gracias, hoy en día nuestra juventud está muy espabilada. Antes de explicarme, leamos el prospecto de la inocua aspirina.

4. POSIBLES EFECTOS ADVERSOS

Como todos los medicamentos, ASPIRINA® ADULTOS 500 puede tener efectos adversos.

Los más comunes son: molestias gastrointestinales, erupciones cutáneas, dificultad respiratoria, vértigos.

Efectos adversos frecuentes:
• Trastornos gastrointestinales, como úlcera gástrica, úlcera duodenal, sangrado gastrointestinal, dolor abdominal, molestias gástricas náuseas, vómitos.
• Trastornos respiratorios, como dificultad para respirar, espasmo bronquial, rinitis.
• Urticaria, erupciones cutáneas, angioedema.
• Hipoprotrombinemia (con dosis altas).

Y yo me pregunto, ¿a alguien se le ocurre dejar de tomar aspirinas aún leyendo esto?

¿Comprenden ahora lo que quiero decir? Se habla de “efectos adversos frecuentes” y aún así las aspirinas se despachan sin receta médica.

La información de la página del CSD no es seria, no es precisa, no disuade aunque lo pretende. Quien necesite doparse lo va a a hacer, como quien necesite tomarse unas aspirinas lo hará también.

La información del CSD es tan generalista que no es errónea; pero por el mismo motivo no es veraz (no lo es ninguna generalización).

No pretendo inducir a pensar que el dopaje no es perjudicial; tal vez lo sea, pero nadie aporta pruebas científicas. Y tengo la impresión de que en todo este asunto a alguien no le interesa llegar a la verdad.

El debate está amordazado. No hay diálogo. Nos dicen los poderes públicos que el dopaje, TODO el dopaje, es malo y punto. Pero no nos dan pruebas médicas imparciales que certifiquen que todo, TODO lo considerado dopaje, es TAN perjudicial como nos están diciendo.

Creer a ciegas o pensar con luz propia. He aquí el dilema.

24 de octubre de 2006

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
Puedes opinar

 http://www.elespectador.eu/2006/10/bulos-y-dilema/trackback/

 Heavyweight champion

6
| |

Estoy repasando los cuatro ránquines mundiales de boxeo… Sí, es cierto, parece de locos, pero en este deporte existen cuatro organismos mundiales que sancionan las diecisiete categorías de peso existentes. ¿Se imaginan que hubiera tan sólo tres federaciones mundiales de fútbol o de baloncesto?

Y por qué no. Una federación mundial única en un deporte profesional es algo que atenta contra la conciencia antimonopolio allí donde la haya. La capacidad de asociarse y crear macroestructuras organizativas es una particularidad más del deporte profesional. Sin llegar a la disgregación del boxeo, no le vendría mal a la FIFA un competidor.

¿No es la NBA una federación internacional? ¿No participan en ella equipos canadienses y yanquis? ¿Qué hace falta para que sea admitido un equipo europeo en la NBA? Tan sólo dinero, que es la moneda de cambio en el ámbito profesional.

Pero no quería desviarme del argumento con el que me he sentado hoy a escribir. En el boxeo profesional existieron casi desde siempre dos federaciones internacionales: el Consejo Mundial de Boxeo (WBC), reconocida como la primera, y la Asociación Mundial de Boxeo (WBA), que fue algo así como una escisión de la anterior.

Este tándem federativo fue un revulsivo para el mundo del noble arte. Las dos federaciones se disputaban los mejores campeones y los mejores eventos. Y cuando las ganancias podían multiplicarse se unificaban los títulos.

Estos acontecimientos universales han hecho las delicias de los aficionados de todo el mundo. ¿Qué puede haber mejor que una pelea por el campeonato del mundo? Pues una pelea por la reunificación de las coronas entre los dos campeones.

En su momento apareció el tercero en discordia: la Federación Internacional de Boxeo (IBF), quien no tuvo fácil situarse a la altura de las otras dos. El ninguneo y el veto fueron las armas utilizadas, pero finalmente se impuso la cordura y en aras de las ganancias múltiples este tercer organismo, con un buen trabajo de base y con campeones sólidos, alcanzó el estatus de organismo boxístico internacional aceptado por todos.

Vinieron después unos años locos en que pareció que podría llegar a haber —de hecho las hubo— hasta siete organizaciones mundiales de boxeo. Pero una vez más la ley de la oferta y la demanda en el mercado internacional y la sensatez de los empresarios pusieron las cosas en su sitio.

De aquella proliferación de organismos internacionales salió favorecida una cuarta pata para el banco: la Organización Mundial de Boxeo (WBO), que no acaba de cuajar en el ánimo de los aficionados. Parece que la WBO se mantiene en el estatus alcanzado, aunque lejos del reconocimiento que tienen las tres entidades internacionales ya mencionadas.

Como saben los aficionados al pugilismo, la categoría reina es el peso pesado (aunque la reina de las categorías es el peso medio). En el origen hubo una única categoría, lo que hoy llamaríamos categoría open. Cualquiera podía disputar un combate de boxeo, pero el riesgo de enfrentarse a un mastodonte de cien kilos frenaba a buenos púgiles que no sobrepasaban los setenta kilogramos. Pero esta es otra historia que quizá algún día me lance a desarrollar.

La nacionalidad del campeón del mundo del peso pesado (heavyweight champion) fue patrimonio exclusivo de los USA durante los noventa primeros años del siglo XX, con las salvedades del alemán Max Schmeling, el italiano Primo Carnera y el sueco Ingemar Johansson (en 1983 también llegó a reinar el poco recordado sudafricano Gerrie Coetzee, cuando ya existían dos organismos y dos campeones).

Entre los norteamericanos más recordados tenemos a Jack Johnson, Jack Dempsey, Rocky Marciano, Joe Louis, Floyd Patterson… Soy consciente de que dejo en el teclado muy buenos pesos pesados, pero éstos que nombro marcaron épocas hasta los años 70 del pasado siglo XX.

En esa década se vivió la edad de oro del heavyweight con púgiles de la talla de Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton. La pléyade de pesos pesados de aquellos años fue comandada por Mohamed Ali, carismático tanto en el ring como fuera de él.

Cayó después sobre la categoría una época gris en la que campeones de la calidad de Larry Holmes no llegaron a calar en el gran público. Hasta que un chaval, que se convirtió en el heavyweight champion más joven de la historia, revolucionó el apagado mundo del boxeo. Ya habrán adivinado que me refiero a Mike Tyson. Lamentablemente sus errores van a impedir que este gran boxeador sea recordado con cariño.

La historia reciente nos deja campeones del peso pesado como Evander Holyfield. En las postrimerías del siglo XX otro europeo, el británico Lennox Lewis, se alzó con el campeonato mundial en el peso completo.

La hegemonía de los USA en el peso pesado ha sido indudable. Pero las cosas han cambiado en estos seis primeros años del nuevo siglo. Veamos los heavyweight champions a día de hoy:

• Heavyweight Champion WBC: Oleg Maskaev (Kazakstán)
• Heavyweight Champion WBA: Nikolai Valuev (Rusia)
• Heavyweight Champion IBF: Wladimir Klitschko (Ucrania)
• Heavyweight Champion WBO: Sergei Liakhovich (Bielorrusia)

El último campeón americano derrocado ha sido Hasim Rahman, que el 12 de agosto pasado perdía por KO en el último asalto —a falta de 43 segundos para finalizar el combate— ante el kazako Oleg Maskaev.

Nikolai Valuev (211 cm de altura y 150 kg de peso) acaba de revalidar su título el 7 de octubre frente al neoyorquino Monte Barrett por KO técnico en 11 asaltos.


Nikolai Valuev destronó, en decisión por mayoría, al portorriqueño John Ruiz

Como habrán observado, los cuatro campeones proceden de países ex-soviéticos. La caída del Muro de Berlín, la Perestroika y la entrada de fórmulas capitalistas han traído también consigo cambios en el mundo deportivo. Tras las reformas en las estructuras federativas han llegado los campeones profesionales del otro lado del Telón de Acero.

1)  ¿Está el mundo del boxeo en crisis deportiva y por ello los ex-soviéticos se han proclamado heavyweight champions?

2)  ¿Seguirán apostando los promotores boxísticos de Las Vegas y Atlantic City por los pesos pesados ahora que no tienen campeones nacionales que pudieran concitar el interés del público norteamericano?

3)  ¿Supondrá la invasión de los ex-soviéticos la puntilla que muchos están esperando al mundo del boxeo profesional en la meca por excelencia del boxeo mundial?

4)  ¿Cuántos campeones profesionales nos hemos estado perdiendo durante todos los años de Guerra Fría sufridos?

5)  ¿Cuántos nuevos campeones profesionales procedentes de las repúblicas ex-soviéticas están por llegar en boxeo y en otras modalidades?

6)  ¿O sólo están conquistando títulos en las modalidades de combate: boxeo, kickboxing, K-1?

7)  Tradicionalmente los púgiles pasan por ser “muy machos” y rehúsan la ayuda de las drogas deportivas. ¿Está el boxeo profesional suficientemente vigilado en este aspecto?

Les dejo con el listado completo de los campeones mundiales de los pesos pesados desde el mítico John L. Sullivan.

22 de octubre de 2006

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
Puedes opinar

 http://www.elespectador.eu/2006/10/heavyweight-champion/trackback/

 Drogas deportivas

4
|

En toda frontera que se traza artificialmente en el mundo de las ideas quedan zonas ambiguas, una especie de tierra de nadie.

Sin embargo los extremos permanecen claramente diferenciados. La heroína y la cocaína son drogas. Las alubias y los garbanzos no.

Los criterios que demarcan la frontera, más bien ancha, fluctúan muchas veces siguiendo las modas, y otras veces en función del dinero o/y de los intereses de los que mandan, dirigen o gobiernan.

El tabaco y el alcohol están socialmente permitidos, pero hoy los poderes públicos arremeten contra su uso. ¿Son o no son drogas?

¿Y la cafeína? Si no es droga, ¿por qué tengo mono cuando no me tomo mi dosis diaria de café? Y si lo es, ¿por qué me permiten comprarlo en los ultramarinos?

¿Qué me dicen del azúcar? ¿En qué parte de la frontera la ponemos? Con los garbanzos y las alubias…, pero, ¿sabían que hubo un tiempo en que el azúcar estaba considerada una droga?

He afirmado al principio que la cocaína es una droga. Pero hubo una época en que la cocaína estaba considerada un estimulante de uso terapéutico.

Con este preámbulo pretendo demostrar que en el asunto de las drogas los criterios para determinarlas han sufrido modificaciones con el paso del tiempo. Me temo que en las drogas deportivas ha de ocurrir algo similar. ¿Quién puede afirmar que lo que hoy nos dicen que es dopante dentro de unos veinte años no haya dejado de serlo?

El mundo del deporte está en continuo cambio, en constante proceso de revisión. Sirvan como muestra los prejuicios que tuvo en su día el profesionalismo en el deporte.

Ya hemos hablado en alguna ocasión del cambio de actitud que ha experimentado el COI hacia los deportistas profesionales. Desde perseguirlos y proscribirlos —hasta hace bien poquito— a abrazar el profesionalismo deportivo y reconocerlo como el gran salvador de unos Juegos venidos a menos y cercanos a la desaparición por el desinterés de los Estados.

Tanto la concepción de lo que es o deja de ser droga como los propios postulados del deporte han sufrido cambios drásticos en un puñado de años que no dejan de ser más que una fracción muy pequeña de la Historia (cien años no son nada).

Y si hablamos de la historia particular del deporte observamos que esos cambios no han dejado de producirse en el siglo y medio que lleva presente en el planeta la actividad deportiva tal y como hoy día la entendemos.

De hecho, sustancias que hace poco no se consideraban dopantes hoy en día si están clasificadas como prohibidas en deporte y viceversa. De ahí que el CSD haga pública todos los años la lista de sustancias consideradas prohibidas en el deporte y que se haga una revisión anual de la misma.

Así que la pregunta que dejaré en el aire hasta el próximo día es: ¿existen estudios científicos —serios, veraces, objetivos— sobre los perjuicios del consumo a corto, medio y largo plazo de las sustancias consideradas hoy prohibidas en el deporte?

Y aún más: ¿es seria, veraz y objetiva la información que se traslada al público sobre los perjuicios derivados del consumo de sustancias prohibidas en el deporte?

Los poderes públicos hace tiempo que han perdido credibilidad ante la opinión pública, entre la que me encuentro. ¿Recuerdan cuando trataron de convencernos de que la energía nuclear era segura? Años después llegó la tragedia en Ucrania, en un lugar llamado Chernóbil.

20 de octubre de 2006

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
Puedes opinar

 http://www.elespectador.eu/2006/10/drogas-deportivas/trackback/



ADHESIONES  Blogs Dominicanos  blog gratuito en WordPress.com  alojado en guebs.com  Mejor con Firefox  yo utilizo The Gimp  Combate el spam  protegido con Spam Karma 2 Free counter and web stats