Leo con tristeza que ha muerto el joven que en un partido de fútbol sala de División de Plata A chocaba con el portero rival y se golpeaba fuertemente la cabeza contra el suelo, produciéndose “varias fracturas en el cráneo y un traumatismo craneoencefálico que le mantenían en coma desde el sábado”.

Un chaval de 20 años que se encontró con la fatalidad en la pugna por el dichoso balón.

No quiero caer en la facilidad de glosar lo fútil del deporte y lo incongruente de dejarse la vida en el empeño. Otras especialidades hay más peligrosas que nos dejan su pequeña cosecha de víctimas mortales cada año.

Cada cual debe vivir conforme a sus creencias y a su voluntad. El fútbol sala es un deporte que entraña cierto riesgo y sus practicantes lo deben saber.

La dureza del pavimento, por mucho que evolucionen los materiales, tiene unos límites que cuando se han intentado transgredir han dado como resultado la inestabilidad en el equilibrio de los jugadores.

Desde esta humilde bitácora sólo puedo intentar enviar a sus familiares y amigos mi más sentido pésame y no seguir utilizando más espacio para ganar protagonismo.

Pero una frase del presidente del club en el que el jugador militaba me ha hecho empuñar con cierta rabia el teclado.

El presidente aseguró que el equipo no disputará el próximo partido que les haría viajar a Talavera (Toledo) desde Jumilla (Murcia). Y pronunciaba esta lacónica frase:

No sé lo que dirá la federación, pero nosotros no vamos a ir a jugar. No estamos en condiciones.

Tendría bemoles que la federación, la todopoderosa Real Federación Española de Fútbol, les sancionara.

Los comités de competición suelen ser inasequibles a los sentimientos humanos (quizá sea ese su trabajo), por lo que la federación debería actuar a priori para evitar entrar en el consabido debate entre lo justo y lo legal.

Espero y deseo que el presidente de la magnificente Real Federación Española de Fútbol, mi paisano Ángel María Villar, declare la próxima jornada de luto y se pospongan una semana todos los partidos.

A mi entender es toda la familia del fútbol sala la que está de luto.

18 de enero de 2007