ALGUNAS PERSONAS no aprenden nunca por más posibilidades que tengan a su alcance. Es el caso de Emilio Sánchez Vicario, que después del tiempo que lleva viajando (los viajes son cultura, que dijo un sabio) y de la información que puede llegar a manejar (la información es poder, que dijo otro sabio), amén de las personas con las que a diario se codea (todo se contagia menos la hermosura, que dice la sabiduría popular), es incapaz de corregirse de sus errores.

Esta semana se ha amotinado (yo diría que ha rozado la sedición) contra el presidente de la Real Federación Española de Tenis (RFET). Quiero entender que detrás de este enfrentamiento subyace algo más que no ha trascendido al gran público. De ser así, la torpeza de Sánchez Vicario ha sido mayúscula eligiendo el momento menos adecuado para enfrentarse al hombre fuerte del tenis español.

Pedro Muñoz, presidente de la RFET, acababa de ser propuesto para ingresar en la Real Orden del Mérito Deportivo, lo que sin duda habrá reforzado sus lazos con el poder deportivo institucional español, que en estos momentos son ni más ni menos que el CSD y el COE.

No contento con tirarse él a los pies de los caballos, el inconsciente e inmaduro Sánchez Vicario (siempre me ha parecido un niñato consentido y mal criado) ha arrastrado consigo a los tenistas españoles —que deberían mantenerse ajenos a las luchas de poder que indefectiblemente se dan en las federaciones deportivas—, convenciéndoles para firmar un pueril comunicado que no ha tenido empacho alguno en abanderar.

Como capitán del equipo, haciendo valer su dudosa madurez, debió haber salvaguardado el honor de los jugadores, que no son más que unos críos (el mismo Rafael Nadal cumplirá veintidós añitos el mes que viene). Pero ha demostrado ser incapaz de enfrentarse él solo con sus fantasmas.

Si a Sánchez Vicario no le gustan los modos dictatoriales de su presidente, debería enfocar su perreta infantil hacia la modificación de los estatutos de la RFET y de paso los de las otras sesenta y pico federaciones españolas (recordemos que los estatutos de las federaciones deportivas españolas han de ser aprobados por el CSD). A estas alturas ya debería saber que las federaciones deportivas se gobiernan por regímenes presidencialistas.

El capitán de la selección de la RFET en la Copa Davis es un deportista, y como tal debe mantenerse alejado de la política federativa. Su misión se limita a jugar con los mimbres que le den. Si quiere cambiar el estado de las cosas debe abandonar la vía deportiva y dedicarse a la vía política del deporte (hay quien eufemísticamente llama gestión a la vía política del deporte). Mezclar ambas vías lleva a un tótum revolútum del que nada bueno puede salir para el deporte.

¿Habrá que explicarle al niñato Sánchez Vicario que este año habrá JJOO en Pekín y que en 2012 los JJOO se celebrarán en Londres y que aún está por decidir la sede para 2016?

¿Habrá que explicarle al consentido Sánchez Vicario que el gobierno español a través de sus portavoces oficiales —la Ministra de Educación, Política Social y Deporte, y el presidente del CSD— ha reiterado su apoyo a la candidatura de Madrid para albergar los JJOO de 2016?

¿Habrá que explicarle al mal criado Sánchez Vicario que los deportistas no son más que peones en el tablero que suponen los compromisos económicos que atan a una federación? Tal vez no sea justo; pero las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran. Si Sánchez Vicario aún no ha entendido esto no sé que hace al frente de un combinado tan complejo como la selección de la federación española de tenis.

¿Habrá que explicarle al imberbe Sánchez Vicario los motivos por los que es importante para el gobierno español —y para otros muchos intereses de entre los que a buen seguro sale su sueldo— que Madrid sea sede de las seminales de la Copa Davis entre las selecciones de las federaciones de tenis de España y USA?

La disculpa que esgrimen es que la velocidad de la pelota al nivel del mar es menor. Doy por sentado que ningún aficionado va a notar el efecto de la altura en dicha velocidad (Madrid no está a tres mil metros de altitud). No dudo de que un profesional del tenis sí lo notará, pero… ¿no es precisamente profesionalidad lo que se echa en falta ante semejantes argumentos?

9 de mayo de 2008

Nota: La RFET ha elegido Madrid como sede de la semifinal de la Copa Davis, como cabía esperar. Y digo como cabía esperar porque han pesado otros factores más importantes que el estrictamente deportivo. Cualquier estratega sabe que existen ocasiones en las que es positivo sacrificar ciertas bazas individuales para mejor alcanzar objetivos colectivos.