¡Menuda caterva! Como andan a palos entre los jugadores y los federativos, se han saltado los habituales protocolos. Alguno insiste en que los deportistas representan a un estado, pero éstos ni saben tragarse diplomáticamente su orgullo. Serán representativos del deporte del país, pero no representan al país. ¡Qué vergüenza!