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El Cantábrico, 5 de septiembre de 2008 Querido primo Pepo, Ya es mala suerte que después de que me hayan amenazado por opinar sobre un equipo de la provincia en la que ahora resido, tenga que comenzar la nueva temporada opinando sobre su eterno rival y hasta, quizá, echándoles un capote. Sabes bien que sigo el mundo del futboleo con curiosidad cuasi-científica y que no soy aficionado de ningún equipo. Bueno, tú sí sabes que soy seguidor del Athletic, pero más por motivos extradeportivos que por los resultados que están teniendo. El caso es que he leído estos días que al Sporting de Gijón le han sancionado con 3.000 euros por los insultos racistas que se escucharon en El Molinón durante el primer partido de liga. Como siempre, me dirás que no debo hacer mucho caso a los medios de comunicación, pero es que parece que aquí hablan ya de hechos consumados. Así pues, quiero creer que lo que la noticia dice es totalmente cierto. Siendo así, no entiendo cómo se puede sancionar a un equipo, por muy entidad profesional que sea, por el comportamiento no ya de su afición, sino de un grupo reducido e identificable de esa afición. En la noticia que te he enlazado entrecomillan unas palabras del acta arbitral. Y yo me pregunto cómo es posible que un árbitro, extranjero en la ciudad, como corresponde para poder pitar imparcialmente —al menos desde la más pura teoría—, conozca el nombre de las peñas deportivas locales y además el lugar donde se ubica cada una. Pues no hay lugar a la duda; el árbitro dice que allí se encontraban unos descerebrados que responden al rimbombante nombre de Ultraboys. Y me vuelvo a preguntar: ¿cómo es posible que si el árbitro afirma que las voces racistas salían de allí no se emprendan acciones legales contra esta peña? Quizá la RFEF o su Comité de Competición no tengan jurisdicción para sancionar a una entidad que no les es asociada. Pero puesto que sancionan a la SAD en base al acta arbitral, deberían poner estos datos en manos de la autoridad para que de oficio o mediando denuncia se persiga a los responsables, que tienen su CIF y su domicilio social identificados. Quiero suponer que en un mundo tan profesionalizado como el de la Liga española de fútbol hay cámaras que lo graban todo. Debería pues el Sporting de Gijón colaborar para que sean identificados estos valientes que se esconden en la muchedumbre, y se les exija el pago de los daños y perjuicios ocasionados a la SAD. Una cosa más quiero apuntarte. Dice el árbitro en su acta que dio instrucciones para que esos cánticos cesaran y que después de avisarlo por megafonía los gritos cesaron. ¿A qué viene pues una multa a quien hizo lo que debía? ¿Hasta dónde es responsable el organizador de un evento deportivo de la actitud y acciones de quienes a él asisten? Y rizando el rizo, ¿no es la propia RFEF la organizadora del espectáculo deportivo que conocemos como Liga española de fútbol, llegando incluso a prohibir la exhibición de imágenes de los partidos si no les han pagado previamente por ellas? Esperando que os encontréis bien al recibo de la presente, no olvides dar recuerdos a tíos y primas. Tu primo, laaguja. |
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Multas deportivas




(Jean Dolent)

















No acabo de entenderte. Como se va a multar la propia federación a sí misma???
Sí que estoy de acuerdo en que se busque a esa peña en concreto y si hay pruebas se les denuncie.
Vayamos por partes. Todavía estoy ensayando este estilo epistolar, por lo que no me extrañaría que algunas cosas no las deje tan claras como acostumbraba.
Lo que quería hacer notar es que mientras algunos se flagelan —o son flagelados—, el responsable se va de rositas. Si el árbitro lo tenía tan claro, ¿qué hace la Administración que no interviene de oficio o previa denuncia de la propia federación, que es el organismo al que el árbitro ha comunicado quienes eran los responsables de los gritos racistas? ¿Hasta dónde llegan las atribuciones administrativas delegadas en las federaciones españolas?
Por otro lado quise hacer ver que a la RFEF, como organizador del invento, le debe caber alguna responsabilidad en el hecho de que se den las actitudes que ahora sancionan.
¿Y no solucionarían los clubes esta problemática escribiendo en la entrada “Reservado el derecho de admisión” y ejerciéndolo? Claro que está por ver si algunos lo harían. Y es que la pela es la pela…
A lo mejor es que si denuncian, o si reservan el derecho de admisión, se encuentran denunciando o restringiendo el acceso de “el niño de…”. En cualquier caso, deben dar por buena la sanción puesto que no se ha oído por ahí ninguna queja…