A VECES llegan cartas…
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Te aviso de que se ha abierto una web que simbiotiza a periodistas y bloguers, —como si de dos especies identificadamente diferentes se tratara— en un mismo trabajo. Un trabajo embrionario (ahora que está tan de moda la palabra) para el que según sus ilusionados impulsores no existen fronteras. Has de notificar a tu tan selecta como escasa audiencia que la web es monotemáticamente unitemática. Se trata de una web dedicada en exclusiva a un equipo profesional de fútbol. Y aborda con desbordante euforia efervescente todo lo relacionado con los ídolos del balompié de esa Sociedad Anónima Deportiva. Lo primero que me ha llamado la atención muy desagradablemente es el logotipo elegido (arriba, a la derecha, en la web). Claro que cada cual puede encontrar especialmente motivante lo que para otros es sencillamente aberrante. Pero el logo que han buscado para la web es particularmente desafortunado. ¿Es que el color rojo y la pasión futbolera han de ir necesariamente asociados a sangre lacerante y chorreante, plasmado el plasma de la forma más coagulante posible? Ahora que empiezan a soplar vientos de paz, sosiego y tranquilidad desde las altas esferas balompédicas y politicopédicas (otra cosa es que lo consigan), ¿no supone un logo de ese tipo un granito desquiciante? Con el mal sabor que me ha dejado me he dirigido a la consabida presentación y la no menos clásica declaración de intenciones. Allí puedo leer en su noveno párrafo que existe una sección ad hoc para «consultar en cualquier momento la sagrada historia del…» equipo en cuestión. Bueno, cada cual es libre de sacralizar lo que le dé la gana. Lo truculento llega después, cuando a alguien lo tilden de sacrílego por no venerar los iconos… Y es que esta nueva religión del futbolismo no ha hecho más que empezar. Sigo leyendo y en su duodécimo párrafo (que no doceavo) dicen que la web «será un debate futbolístico […], fuera de todo sensacionalismo gratuito…». Y lo ponen ellos mismos, tres párrafos más abajo. Pues si tildar de sagrada la historia de una Sociedad Anónima (deportiva, eso sí) no es sensacionalismo gratuito, que venga el dios del córner y lo vea. Continúan echándose flores sobre el debate que tratan de promover: «Nuestros periodistas marcarán su propio estilo, un estilo claro y serio». ¿Se puede decir que el dibujo de este enlace es serio? De estilo claro sí lo es, no cabe ninguna duda. Y con un estilo propio que bien podría ser denunciado a la Comisión Nacional contra la Violencia en los Espectáculos Públicos (el Comité Antiviolencia). Abusivo es que esta viñeta se abra en nuevas pestañas del navegador a cada enlace que se pincha en la web, para que nadie escape sin la consigna. Cada comentarista (hasta 30 padres tiene este batido de genes albi-bermejo) cuenta con su cabecera corporativa en un tétrico estilo más típico de filmes de terror de serie Z que de una web futbolera. La sangre, la sangre lo inunda todo y no deja resquicio en las angostas mentes de los fanáticos adeptos para que entre la nívea luz del otro color del equipo. Supongo que habrá quien diga que es cuestión de gustos. A mí me repugna esa aparente normalidad de escritores risueños sobre viscosa y espesa sangre chorreante, estomagante, mareante… La vista de la sangre te presiona, te encorajina, te enrabieta… no es posible leer ahí sin ser bañado en sangre. Una lástima que tantas preclaras mentes blogueras y periodísticas no hayan hecho caso a un asesor de diseño y se hayan dejado llevar por sus instintos más under-juveniles. En el fondo quizá ansíen ser la BRIGADA ULTRA-intelectualoide del equipo. |
21 de octubre de 2008
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Diseño gráfico web (deportiva)




(Jean Dolent)
















Nunca la nada y el vacío tuvo tantos predicadores. No les basta con tener las telecacas y las radiogol (amén de alguna basurilla amarillenta en plan impreso) si no que ahora quieren ocupar el mundo de la blogosfera en plan “somos los más guapos del planeta”.
Cierto que sobre gustos no hay nada escrito, pero pretender pasar de la vanalidad a la tontería (impagable ese capítulo I del manual del buen colchonero…) vendiendo el tránsito como una sagrada cruzada de “más de 30 periodistas” (si son como el Roncero, apaga y vámonos) nos va a convertir -a poco que proliferen estas cofradías en nombre de otros sagrados clubes- en unos auténticos sacrílegos.
En fin, que cada cual se las ventile como pueda y quiera, pero que no olviden que los agnósticos y ateos de estas cruzadas somos mayoría, por mucho que los mass media al servicio del dios don balón (don negocio, quiero decir) se empeñen en demostrar que aquí todos tenemos las gónadas de blanco, blaugrana, rojiblanco, amarillo o negro. No saben lo que se pierden estos amigos del monocolor…
Lo que era la antigua blogosfera (República Internet y todo eso) está siendo tomada por periodistas con vocación de redentores, que se asocian entre ellos y se dan premios los unos a los otros en congresos y convenciones que ellos mismos organizan para mayor gloria propia. Todo son adulaciones recíprocas y reconocimientos mutuos.
En cierta medida era lógico. Con esto de las bitácoras el periodista ha eliminado de un plumazo al editor y al impresor, dos gruesos censores, y ahora se sienten con alas para volar con su imaginación. Pero son gremiales y corporativos, y todo aquel que no les lisonjee y les siga el juego es ignorado.
En menor escala (porque son menos) parecido está ocurriendo en el gremio de guionistas y cómicos, que se sienten a sus anchas para decir lo que les venga en gana, sin censura de tiempo ni de buenas formas o/y buen gusto.
Los profesionales de estas profesiones “de las letras” están sectorizando el mundo de las bitácoras y los blogs (que ahora parece ser que no son sinónimos).
Nos van a empezar a decir lo que está bien y lo que no está bien, lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer, lo que podemos hacer y lo que no podemos hacer. Se creen los nuevos señores de la blog-esfera. Pero aquí quedarán laaguja y el Puñetas para dar cuenta de las fechorías de estos nuevos mesías del blog.