ESTA SEMANA en El Abrevadero se habló de boxeo. Había una función pugilística. Hay que reconocer que el boxeo es un deporte fácil de entender. Aunque difícil de maestrizar.
Algunos no tan chavales, ex-boxeadores aficionados todos ellos, pues en este pueblo hubo una excelente cuadra de púgiles en los años 80 y 90, consiguieron que Mari —el dueño de El Abrevadero— pasara por la pantalla de la televisión lo que se podía ver en la del ordenador a través de uno de esos programas de Internet para ver retransmisiones en directo.
Y allá que nos fuimos todos, pues hacía tiempo que no asistíamos a un reparto de bofetadas.
Tras los combates, y como es costumbre, fuimos muchos los que nos quedamos degustando algunas consumiciones —como es de rigor (ya entenderán ustedes el porqué)— y departiendo en una conversación sin moderador pero de tal cortesía que ya querrían para sí algunos en el famoso Hemiciclo.
Como no podía ser de otra forma se comenzó reconociendo la decadencia del boxeo, tanto aficionado como profesional. Pero había allí quien no estaba de acuerdo, y argumentaba:
—Eso sólo es una sensación que tenemos desde España.
—Lo que está claro es que cada vez hay menos boxeadores, y también menos afición —repuso uno de los presentes.
—Sí, no hay más que ir a unos Campeonatos de España para ver que cada vez hay menos chavales —apostilló un tercero que compartía parecer.
—Es que en España no hay promoción. Los poderes públicos se alegrarían de la desaparición del boxeo. Es como si les estorbase.
—Es que les estorba… —aplaudió alguien que era de la misma opinión.
—Sí, sí, —se oyó un coro de voces, cuyas orejas seguían la conversación desde la barra.
—Bueno, sí. Eso es un hecho. Pero tan cierto como que el boxeo está en recesión. En España y en el resto del mundo.
—No sé cómo puedes decir eso después de las veladas que llevamos viendo juntos. El boxeo está en auge fuera de España. ¡Mira la cantidad de veladas que se retransmiten!
—No estás enjuiciando correctamente. Las veladas parten siempre de los mismos núcleos…
—Casualmente parten de los países más industrializados —interrumpió quien defendía un rebrote del boxeo profesional—. No tienes más que mirar; hay magníficos eventos boxísticos en Alemania, Francia, Gran Bretaña y los USA. Y no es casualidad que eso cuatro países estén en el G8.
—Espera un poco. Vamos con calma. Hablas de que el boxeo se está relanzando concretamente en esos cuatro países.
—Sí. ¿Te parece poco?
—¿Pero es que no os dais cuenta? En Francia sus mejores púgiles llegan del Magreb y algunos de las colonias de outre-mer, como dicen ellos. En Alemania sus campeones vienen de los países del Este, incluida Turquía. En Gran Bretaña sus púgiles más representativos son descendientes de inmigrantes de las colonias. Y en los USA…, bueno, allí los púgiles o son negros o son chicanos.
—¿Qué quieres decir?
—Pues que no puede ser casualidad que en los cuatro países que tú has citado todos los boxeadores actuales emergen de los guetos. Sí, son países industrializados, pero arrastran gran cantidad de población marginal. Y de ahí salen los boxeadores. Es una factoría que se nutre del hambre, del rechazo y de la hipocresía. ¡Resignaos! La edad de oro del boxeo no va a volver.
17 de octubre de 2008
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El mesianismo del boxeo




(Jean Dolent)
















Pues no sé…, yo tengo la impresión de que si la cosa de la crisis dura un par de años y deja en la estacada a mucha gente, va a haber porrazos para entrar en un gimnasio donde enseñen boxeo. Estando contigo en el diagnóstico (”Es una factoría que se nutre del hambre, del rechazo y de la hipocresía”) no estoy tan seguro que la edad del oro del boxeo ya haya pasado. Espera que la crisis haga de las suyas y van a aparecer boxeadores hasta de debajo de las piedras. Otra cosa será que sean capaces de mantenerse en el oficio y de conseguir desempeñarlo con la suficiente técnica y carisma como los clásicos de la época dorada.
Con tu último párrafo te has adelantado al segundo y último artículo de esta serie… para finales de mes. Una vez más demuestras tu capacidad para la prospectiva.
Escribi a la Secretaria General de l’Esport dando una información que no denuncia, pues no soy parte implicada, sobre unas irregularidades en la eleccion de Presidente a la Federación Española de Boxeo, en concreto que el presidente de la Federación Catalana de Boxeo Amateaur no podia presentarse a las elecciones de la Española por impedirlo los estatutos de de la Federación Catalana.
Me contestaron que no era asunto suyo pues era una institución privada.
Me pregunto yo si el boxeo amateur que se nutre de subvenciones (miserables) de la administración, y que la Secretaria General de l’Esport es competente para mediar en los posibles conflictos que se produzcan, maxime cuando la Federacion en este caso la Catalana es exclusivamente de Boxeo Amateur -aunque no se cumpla- no es asunto de la administracion.
Lo que ocurre es que el boxeo no es el patito feo para ellos es un leproso y solo se acuerdan de el cuando se gana alguna medalla interncional.
Su no tan secreto deseo seria la desaparción del boxeo en Catalunya y me atrevo a decir que deseo compartido por CSD.
Yo entiendo que por lo menos en Europa y sobre todo en España la separación del boxeo amateur del profesional tendria que ser total.
El Boxeo amateur participa en olimpiadas y y en competencias debidamente regularizadas por la administracion por lo que la gestion, control y mantenimiento de ste deporte deberia depender de las instituciones publicas y nutrirse unicamente de fondos publicos.
Otra cosa es el boxeo profesional que como su nombre indica en un negocio donde desde los participantes a las organizaciones que lo controlan EBU, CMB, AMB, FIB, EBA, OMB, y mas que no me acuerdo son instituciones privadas con animo de lucro, por lo cual deberian estar sujetas a leyes del mercado y la unica labor de la administración seria que se cumplieran estas leyes sin fraudes ni abusos.
Si se ofrecia calidad que intereara al consumidor (publico) seria rentable como lo es en muchos paises, si se ofreciera lo que se ofrece en España seria como es defecitario y lamentable y no tiene porque financiarse de dinero publico que las federaciones desvian de una forma u otra ya que los clubs son mixtos, incluida la catala de Boxeo Amateur, para financiar estos negocios privados.
Solo así la administración se ocuparia de verdad de lo que debe el Boxeo Amteur y se destinarian los fondos publicos a lo que deben destinarse y no a financiación de negocios privados.
Como la importancia del boxeo en España es infima y los intereses creados entorno del mismo son superiores pues la administracion, ni ve, ni oye, ni habla y se limita a cubrir el expediente con la menor inversion y tiempo posible.
En cuanto a la que la crisis levantara el boxeo, lo dudo mucho, los precios que se pagan en España a los boxeadores no sonpara nada atractivos ni solucionan ningun problema a nadie, por lo que todo seguira igual, de no cambiar la estructuras de forma radical.
Me vas a permitir que enumere las cuestiones que planteas para irte contestando. Algunas ya han sido — y están siendo— tratadas en las páginas de este blog. Y disculpa la extensión de mi respuesta.
1) La inhibición de las Administraciones públicas en los temas federativos es consecuencia de la actual legislación. Yo estoy conforme con la contestación de la Secretaría General de l’Esport. La federación es una entidad privada. Lo que ocurre es que el pisacharcos de Lissavetzky se ha arrogado tal carga de injerencia y con tal volumen de trascendencia mediática que parece que el error que comete este tipo ha de ser la tónica habitual.
Que las federaciones perciban subvenciones de las Administraciones públicas no faculta a éstas para entrometerse en sus asuntos. Como asociaciones privadas deben tener unos estatutos que den cabida a todos los supuestos. Son sus miembros, desde el presidente al último club, juez, entrenador o deportistas (los cuatro estamentos que las componen) quienes tienen la facultad de exigir que se vele efectivamente por el cumplimiento estricto de sus normas, desde los Estatutos a la circular más insignificante.
¿Cómo y dónde hacer valer los derechos de cada uno? Mediante denuncia en el Juzgado más cercano, puesto que como asociaciones privadas legalmente establecidas deben someterse a la legislación del país.
Tu denuncia o comunicado no fue más que un gesto administrativo. Debiste haber interpuesto denuncia a fin de que se preserve el espíritu de las normas federativas. Otra cosa será que no te compense iniciar un proceso judicial. Ése es otro cantar; en España acudir a la Justicia cuesta dinero a las personas honradas. En otros países no es tan gravoso y de ahí que se acuda a la Justicia con mayor frecuencia.
2) No dudes de que ningún político dejará pasar la oportunidad de fotografiarse con el campeón del momento. El campeón del barrio interesa al concejal y el de la ciudad al alcalde, y el campeón internacional le puede llegar a interesar al mismísimo Gobierno. Pero no en el boxeo. Ahí tienes huérfano de mecenas políticos al bueno de Castillejo. Pero esto ya le pasó al mítico Paulino Uzcúdum (te gustará el documental del artículo que te he enlazado).
3) No es nada que se oculte. Hay políticos del PSOE que aborrecen el boxeo. El resto, por aquello de no ir contracorriente, no aplauden a este deporte. El eurodiputado Antonio Masip, un tipo que cada vez que habla sube el pan un duro, fue alcalde de Oviedo, y alardea públicamente de que en su etapa al frente del ayuntamiento de la capital de Asturias prohibió la práctica de veladas de boxeo. No lo consiguió del todo, pues siendo él alcalde se celebró un campeonato de España de boxeo en Asturias y algunos combates se celebraron en Oviedo. Tuvieron que decírselo en un programa de la ETB al que había acudido en calidad de detractor del noble arte, porque por lo visto ni se había enterado.
4) No sólo habría que separar el boxeo aficionado del boxeo profesional en el ámbito federativo. Convendría que se hiciera en todos los deportes, comenzando por el fútbol. No se entiende que un circo profesional esté percibiendo subvenciones administrativas, del Estado, de los Gobiernos regionales…
5) Pero no estoy de acuerdo con tu planteamiento sobre que la gestión, control y mantenimiento del deporte aficionado (boxeo en el caso que expones) deba corresponder a las Administraciones públicas. Ello nos llevaría a un deporte de Estado, contrario al movimiento deportivo, que es un movimiento privado de índole asociativa. Entiendo que en el caso del boxeo sería una solución muy cómoda, pero quiero pensar que cada deporte debe evolucionar en la sociedad tal y como la sociedad desee que ese deporte evolucione. Si la Sociedad (en este caso con mayúscula) decide eliminar el boxeo de sus preferencias, pues habrá que aceptarlo.
6) Estoy de acuerdo en que los organismos internacionales deben estar sometidos a la fiscalización de los Estados como si de una actividad económica cualquiera se tratara. Así al menos ocurre en los USA, muy criticados en estos pagos pero que nos llevan más de doscientos años de ventaja en lo que a cuestiones de democracia se refiere.
7) Juan Puñetas apuntaba a que la crisis podría suponer un repunte del boxeo y tú dudas de ello. Estoy contigo. Lo que la crisis —que parece que no va a durar tanto como para que se inviertan tendencias culturales como sería la re-aceptación del boxeo en sociedad— puede hacer por el boxeo es conseguir que acudan más jóvenes a los gimnasios ávidos de probar fortuna. Pero me temo que estamos instalados en la sociedad del bienestar y el boxeo es una de las actividades (deporte o no) que más sacrificio y sufrimiento requieren. No es lo mismo disputar una pelea a cinco asaltos que jugar un partido de tenis. Y uno puede hacerse rico y famoso más fácilmente con el tenis que con el boxeo, habida cuenta de las preferencias de la sociedad hoy en día. ¿El coste económico que supone acceder a una cancha de tenis en oposición a la gratuidad del acceso a un gimnasio de boxeo? No creo que la crisis se haga tan larga y sus efectos tan duraderos como para perder el estado del bienestar. Como digo en el artículo, los campeones están saliendo de los guetos.
Eso sí, una grandísima afluencia de nuevos valores a los gimnasios haría subir la calidad de los púgiles y por ende de los combates y podría volver a ser interesante a la par que espectacular disfrutar de una velada de boxeo. Pero, pregunto retóricamente: ¿llegaría a interesar a la sociedad?
Como expongo en el título del artículo, el boxeo confía en la llegada de un mesías, pero a mi juicio no se va a producir. Ni siquiera con una crisis económica galopante (ese mesías no tiene que ser necesariamente un deportista: puede ser un organizador; tampoco tiene por qué ser una persona concreta).