La contradicción queda explicada

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LA PASADA semana dejé en suspenso una discusión (repito: discutir no es reñir) que tuvo lugar en El Abrevadero, lugar donde entre pintxos y birras, en un ambiente cordial, sólo se habla de aspectos deportivos o/y relacionados con el deporte.

El asunto que nos traía de cabeza podría encuadrarse como filosofía y política deportiva. Áridos temas que a la inmensa mayoría de los aficionados les pasan desapercibidos por no ser tan patentes como los cotidianos resultados.

Retomo la última frase que dejé inconclusa precisamente en boca de quien suscribe…

—Convengamos que indirectamente son responsables a través del voto y de la pasividad cuando no del aplauso silencioso. Pero tenemos que diferenciar entre el mundo de las cosas y el mundo de las ideas

—¿Te vas a poner platónico?

—Necesariamente. Existe una diferencia entre el mundo de los ideales —de lo que debería ser— y el mundo material en el que los intereses de personas y grupos de cabildeo moldean diariamente el mundo real que en el que vivimos.

—Eso hay que concederlo.

—Mi alegato pretende hacer valer la actual legislación para concluir que tanto federaciones deportivas como SAD son entidades privadas, y en consecuencia no pueden ni deben representar a una ciudad y mucho menos a un país. Son esos intereses los que no permiten alcanzar este ideal.

—Sin embargo pides lo contrario. Es la tercera vez que te decimos que te contradices y sigues evitando abordar la cuestión.

—No creo que reconocer que el mundo real no funciona como funcionaría el mundo ideal sea una contradicción. Abogo por algo que ahora es un ideal, aunque ya está en el mundo de las cosas puesto que consta por escrito. Pero al sistema no le interesa mostrar esa realidad.

—Pero ahora has dejado de ser fiel a tu ideal para pedir al sistema algo de lo que reniegas.

—Sí, claro. Dado que el mundo real funciona tal y como lo conocemos, y todos aceptan que el sistema deportivo representa al país, hagamos como si tal cosa, pues lo aceptarán.

—¿Y crees que con tu propuesta se solucionaría algo?

—Pues no confío mucho en ello dada la endeblez de este sistema disparatado en el que se amalgaman convenientemente política y deporte. Paradójicamente, si se aceptara mi propuesta tal vez llegáramos a la conclusión de que el sistema es feble.

(subir a la otra columna) ⇑

—¿Y qué ilación crees tú que se daría para dejar dañado el sistema israelí de deporte con tu propuesta?

—Ya te digo que no confío mucho en ella. Pero dado que las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran, podría ser que cerrarles las puertas deportivas de Europa tuviera repercusión en el sistema político israelí.

—Pero según tú, eso no podría darse porque son esferas diferenciadas.

—No. Yo digo que deben ser esferas diferenciadas. Pero no lo son. Y puesto que en el mundo de las cosas las gentes confunden estos dos ámbitos, es posible que así actuando se diera una relación causa-efecto: que el pueblo judío pidiera explicaciones a sus dirigentes.

—Es posible… O sea, que primero pides coherencia para actuar desde el mundo del deporte como ya se ha actuado en otras ocasiones contra países que sufrieron bloqueos internacionales.

—Recuerda la más que famosa reaparición de Bobby Fisher en lo que era Yugoslavia bajo un bloqueo liderado por los USA, que le valió la condena de su propio gobierno hasta el punto de tener que exiliarse de por vida.

—Y a pesar de ir en contra de tus convicciones “ideales” pides que se boicotee la participación de Israel en competiciones europeas.

—No es un boicot lo que pido, sino que participen internacionalmente con quienes les corresponde. ¿Sabías que Palestina no tiene el reconocimiento de su selección de fútbol?

—No, no lo sabía…

—¿Y si te dijera que a pesar de que los deportistas no representan a ningún país ni ciudad sí es posible que un bloqueo deportivo internacional puede acabar repercutiendo —suavemente, eso sí— en su economía?

(continuará…)

30 de enero de 2009

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Sin pasión 04

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minipost del miniblog
La colaboración de hoy en Fútbol de Lux tiene una extensión el El espectador: «Solapamiento de roles».
“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Atosigado

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«Pedro Muñoz: “Gran parte del tenis español me pide que me presente”». Siempre me pareció que había dado su palabra al pisacharcos de Lissavetzky con la boca pequeña, agobiado por las presiones mediáticas e institucionales. Si saliera elegido nuevamente se demostraría que un grupito de niñatos no son la federación.
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 Recomendación

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«Protagoniza una campaña de seguridad vial y se estrella por exceso de velocidad».
«Piloto mexicana de 17 años […] sufre un accidente en una zona residencial […] ingresada en un hospital con fractura múltiple de la pelvis».
Repite conmigo: haz lo que yo te digo y no hagas lo que yo hago.
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 Solapamiento de roles

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NO BUSQUEN información sobre la teoría del solapamiento de roles porque es de invención propia. Su enunciado podría expresarse así: “siempre que se dé un solapamiento de roles, el individuo tiende a beneficiarse a sí mismo”.

Puede parecer una perogrullada, pero ayuda a entender el mundo egoísta que nos rodea, ya que el beneficio que se obtiene es contrario a los intereses de la comunidad. El solapamiento de roles se da mayormente en comunidades reducidas.

Pero, ¿qué es el solapamiento de roles? Se lo explico con una pregunta retórica: ¿imaginan que el alcalde o el concejal de deportes de un pueblo fuera también el presidente del club de fútbol… o de baloncesto? Veo que lo van entendiendo.

El solapamiento de roles podría llevar a la disonancia cognitiva, pero no alcanza tal categoría porque —primero— el afectado ni siquiera se plantea elegir entre dos alternativas, y —segundo— porque la disonancia se disolvería fácilmente haciendo prevaler el rol que se desempeña en cada momento.

Ejemplos reales de solapamientos de roles:

  1. Una persona trabaja por las mañanas de conserje en un polideportivo y por las tardes es usuario de esas instalaciones. Siempre se reservaba las mejores horas para jugar con sus amigas a un deporte de equipo. Los lunes, según salía el cuadrante de la siguiente semana, hacía la reserva de espacios.
  2. Una persona trabaja en el equipo de limpieza de un polideportivo, y por las tardes es monitor en esa instalación deportiva. Tiene acceso a dependencias a las que otros monitores y usuarios no tienen al disponer del juego de llaves completo.

En ocasiones los efectos del solapamiento de roles pueden parecer nimiedades o/y trivialidades, pero a la larga enturbian y vician el procedimiento, el normal discurrir de la actividad diaria.

Ángel Torres, presidente del Getafe y socio del Real Madrid, ha utilizado la trascendencia de su cargo de presidente para pregonar públicamente sus preferencias como socio por un candidato determinado, a buen seguro con la intención de influir en la opinión pública —que no es lo que opina el público, sino lo que se puede opinar en público.

Lo que ha hecho es, obviamente, legal (allá él y su fuero interno cuando contiendan ambos equipos). Y es también ético, pues en el texto se advierte inequívocamente que opina en su condición de socio del Real Madrid.

Aunque no todos los socios de la entidad gozarán de las mismas oportunidades para expresar su sentir.

Y entre legalidad y ética sería lícito que nos preguntáramos que ocurriría si, enfrentándose en el último partido de liga, el Real Madrid necesitara triunfar para ganar la competición y el Getafe, aún puntuando, no ganaría nada. Sospechas hay, recuerden las recientes alarmas sobre sendos partidos en las dos máximas categorías del fútbol español.

Pero ahora, en primera instancia, nos dicen que no son ilegalidades.

Pero, ¿cómo puede ser que amañar un partido no sea ilegal?

La explicación que se nos da en la noticia, a falta de consideración mejor fundada en derecho, es que la liga es una competición privada, y sabido es que en el mundo empresarial todo se compra y se vende. Sabemos de delitos de factura tan retorcida como “alterar el precio del dinero”. ¿Acaso no existe legislación a este respecto en el ámbito deportivo?

La cosa no ha hecho más que ponerse interesante… porque algunos llevamos ¡AÑOS!, años llevamos diciendo que no es posible primar con dinero público competiciones profesionales —¡privadas!—. Parece que motivos como para darnos la razón comienzan a aflorar.

27 de enero de 2009

Nota: el presente texto nace a raíz de un artículo original que fue escrito para Fútbol de Lux.

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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