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Legal, lo que se dice legal, sí es…
YA HE COMENTADO aquí en alguna ocasión que el dueño de El Abrevadero —Mari— ha puesto Wi-Fi en el pub. Como quien más quien menos tiene un ordenador portátil, la chavalería (y algunos no tan chavales) acude allí para utilizar ese servicio —y consumir, por supuesto, que El Abrevadero es un negocio— a la vez que se alterna cambiando impresiones.
Como en El Abrevadero prácticamente el único tema de conversación es el deporte, en todas sus manifestaciones y en todo su alcance, se ha creado una comunidad de intercambio de conocimientos deportivos e interneteros —sí, es cierto; los temas de conversación sobre las nuevas tecnologías están ganando terreno en nuestro bar preferido :-P .
Durante estas fiestas me llegaron los retazos de una conversación que tuvo lugar en El Abrevadero, cuando uno de los menos habituales criticaba mi último artículo.
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—Vaya majaderías que escribe el chavalito ese que viene por aquí. —¿Qué estás viendo? ¡Ah!, El blog de El espectador… —Sí, debe creerse muy listo apuntando soluciones que nadie ve. —Hombre… Eso no sería ser listo, sino ser inteligente. —O majadero. Si los que están ahí no ven esas soluciones tal vez es que son imposibles. —Déjame ver… ¡Ah!, estás en el último artículo, el de las selecciones autonómicas. Pero que yo recuerde aún no ha dado la solución. —Ni lo va a hacer. Ya han pasado varios días y ha dado la espantada. Seguro que cuando vuelva a emborronar cuartillas lo hace con otro tema. —Me está empezando a parecer que estás queriendo ser un tanto crítico. Pero no acabo de entender cuál es tu punto de vista. —Pues que no existe solución alguna. Las selecciones autonómicas nunca podrán jugar torneos oficiales internacionalmente. Y menos de forma legal. —Humm… Entonces, hasta llegar a ese punto, ¿apruebas su artículo? —Bueno, sí. El artículo carga sobre los políticos todo el jaleo que se ha armado. Habría que estar de acuerdo en lo que expone. —Pero puesto que expone diáfanamente una conclusión a la que no ha llegado la opinión pública, tan torpe no debe ser. —Torpe no, temerario sí. Si el CSD no ha encontrado aún la solución, y eso que ahí están las mayores lumbreras del deporte a nivel nacional, ¿quién se cree este pardillo que es para ir dando consejos? —Deberías preguntárselo a él. Pero dado que ahora no está, si me lo permites, te puedo despejar alguna duda, porque una conversación parecida a ésta tuvo lugar aquí mismo hace un par de días. —Dime pues… —En primer lugar no se puede asegurar que en el CSD están las “mayores lumbreras” nacionales, como has dicho. Ahí viven una serie de funcionarios que creen que entienden de gestión deportiva pero que se limitan a capear el temporal según les llega. Nunca en ningún momento han diseñado algo parecido a un plan deportivo nacional. Quizá porque no tienen tiempo. —A veces se atiende más a lo urgente que a lo importante. —Por otro lado, el que ellos no encuentren la solución no significa que fuera del CSD no haya personas que sí sepan cómo actuar. —Me vas a decir ahora que tu amigo es un experto y que aún no ha sido llamado por el CSD —Pero es que no existe una estructura piramidal que aúpe al CSD a las personas más válidas y que mejor conozcan el hecho deportivo. —¿Y con qué titulación cuenta este iluminado? —En algún lado del blog explica su bagaje. ¿Crees que la vía académica es la única vía para adquirir conocimientos válidos? ¿Y que no tener un titulito universitario implica carecer de razón? —Bueno…, pero ¿me vas a decir o no cuál es el argumento del que se vale tu amigo para decir que las selecciones autonómicas pueden disputar partidos internacionales oficiales? —Deja ver si soy capaz… ¿Me permites tu ordenador? —Siéntate aquí. —Todo está en la legislación vigente. Para abrir boca ve leyendo el artículo 32 de la ley del Deporte 10/1990. Piensa que las federaciones autonómicas no podrían estar representadas por |
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sus selecciones en torneos de un organismo internacional porque ya pertenecen a él a través de la federación española. —¡Toma!, como que ese es el problema. —Sí. Pero si se desadscribieran de la federación española tendrían pleno derecho a solicitar su integración en el organismo deportivo internacional correspondiente. Ahora no pueden hacerlo porque eso implicaría estar representados de dos maneras: directamente y a través de la federación española. —¡Ja…! Cómo si fuera posible desligarse de la federación española. —No es que sea posible; es que ya ha habido casos en los que la federación autonómica se ha desadscrito de la federación española. En fútbol no ha ocurrido, pero recuerdo que no hace tanto la Federación Madrileña de Boxeo sí se desvinculó de la federación española. —Eso no es posible. —No sólo es posible, sino que hace más de quince años ya lo preveía la legislación hoy vigente. Mira el artículo 6 del Real Decreto 1.835/1991 sobre Federaciones Deportivas Españolas. —Me estás tomando el pelo. —¡Qué va! Recuerda que las federaciones son entidades privadas. Medita esto: una denuncia de la Federación Vasca de Surf, preexistente a la creación de la Federación Española de Surf, ha llevado a la disolución de esta última por mandato judicial. Y la legislación es igual para todas las federaciones. —¿Me estás diciendo que si la Federación Catalana de Fútbol solicita su desadscripción a la RFEF podrían solicitar su reconocimiento por la FIFA? —No sólo podrían, sino que la FIFA debería acogerles. Otra cosa son las presiones políticas, pero ya conoces la forma de actuar de la FIFA para con los gobiernos. No se casa con ninguno, y a la mínima sospecha de injerencia política en una federación les pone los puntos sobre las íes. —Pero si la federación catalana deja de pertenecer a la RFEF, el Barça jugaría la liga catalana. Con dos equipos de primera fila y otros dieciséis de segunda fila, eso supone una gran pérdida de dinero. —Pero es que el Barça seguiría jugando en la liga española. No has leído bien el articulado que te he mostrado. Mira, se prevé que en esas circunstancias la federación española crearía una delegación regional en esa comunidad y de esa manera el Barça se podría afiliar a la RFEF y continuar jugando las competiciones nacionales. —Ya, pero la RFEF sancionaría a los jugadores que disputaran partidos en esa federación catalana. —Eso estaría por ver…, y sobre ello sé que está preparando otro artículo. Pero parece que te he convencido. —¡Hombre!, la ley es clara. Pero habría que ver qué clubes secundan a la federación catalana en su marcha. —¡Uy!, ahí entramos en el terreno de los futuribles. Supongo que podrían apoyarla todos. Una federación es una asociación de clubes. Podría contar con todos los apoyos y luego cada club, en función de sus intereses, podría incluso adscribirse a ambas federaciones. Pero sí…, cualquiera ve que una selección de la Federación Catalana de Fútbol disputando torneos internacionales estaría abocada a contar con jugadores de categoría regional o de tercera división como mucho. —Un Islas Feroe todo lo más… —Pero con todos los respetos, ¿eh? —Sí, con todos los respetos, por supuesto, jaja. |
9 de enero de 2009
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