
DÍAS ATRÁS me llegaba una carta de Google. ¡Oh!, del mismísimo omnipresente, omnipotente y omnisciente Google. Quedé atónito: Google llamaba a mi buzón (todo ello muy digital y tal).
Como no podía desoír la llamada de las alturas abrí el mensaje, y cuál no fue mi sorpresa al enterarme de que —según ellos— yo había vulnerado sus reglas y que por lo tanto me iban a banear por espacio de un mes. Resulta que me castigaban como a un escolar… Pero es que en ningún momento yo había solicitado tal servicio ni había firmado documento alguno comprometiéndome a nada.
En ese momento lo que más me preocupó fue la información que gratuitamente me proporcionaban. Resulta que yo —o alguien— había colado en mi blog una serie de palabras publicitarias tales que Viagra, Valium y otras que verá el lector si abre el enlace propuesto en el segundo párrafo.
Esto me alarmó puesto que como yo no había sido, alguien se tenía que haber colado de rondón en mi blog y había insertado texto oculto sin mi consentimiento ni mi conocimiento.
Me bajé una copia de la base de datos completa a mi PC e hice una búsqueda de algunas de aquellas palabras. ¡No apareció nada! La palabra viagra aparecía en un artículo que hice en su día relacionado con el montañismo. Pero en modo alguno era texto oculto.
Quedé intrigado y contacté con mi servicio de hosting: Guebs. Gente profesional con los que estoy encantado. De verdad. No les debo nada, antes bien, al contrario, les pago por sus servicios. Pero no me duelen prendas recomendándoles porque de verdad que se portan extraordinariamente.
Ellos también se extrañaron. Inspeccionaron mi weblog y nada. No había nada por lo que Google pudiera hacerme reproches.
Me preguntaron si se podría haber colado algún comentario-spam sin yo apercibirme. Ello no era factible, puesto que utilizo tres sistemas de aviso para detectar la entrada de nuevos comentarios: a través de la administración del propio CMS (WordPress) y a través del correo-e, donde se me notifican tanto los comentarios entrantes como aquellos que quedan para moderar (no así los bloqueados como spam, que van a la cola de spam), y a través de mi lector de feeds, puesto que tengo pinchado mi propio feed de comentarios. Pero además, ¡si es que no había nada en la base de datos!
Sí era cierto que algunos mensajes con palabras semejantes habían ido a parar a la cola de spam, pero diariamente revisaba el plugin que frena el spam en este blog (Spam Karma) y los eliminaba.
Me dijeron que el robot-araña de Google no podía haber leído mi cola de spam. Y que además de no ser posible esa parte del weblog era privada (que no es lo mismo que tener texto oculto).
Y entonces comencé a cavilar…
Tras unas consultas con mis caseros digitales me enteré de que los spammers utilizan Google para encontrar las diferentes plataformas de CMS, y que entonces, a modo de comentarios, introducen a la carta el spam que mi plugin frena.
Resulta que tenía diariamente en la cola de spam entre ochenta y cien comentarios que había que borrar tras revisarlos detalladamente (por si hubiera alguno bueno entre tantos traidores). Hubo un fin de semana que me entraron más de mil, uno por cada entrada. Tuve que dedicar muchos minutos a borrar toda esa mierda que al fin y al cabo era Google quien la atraía…
Así que ellos me baneaban por no cumplir las normas de su servicio que yo no había solicitado.
Pues ahora voy a ser yo quien banee a Google.
Volví a ponerme en contacto con mi hosting. Y sí, era posible banear al robot de Google de forma que no indexara mi blog, lo que supondría que El espectador no volvería a aparecer en Google.
Y así lo hemos hecho.
A partir de ahora no busquen El espectador en Google. He desaparecido para el gigante internetero que ha seguido la estela de Microsoft. Todos caían simpáticos al principio por ser unos jovencitos que empezando de la nada en el garaje de su casa nos dieron más de una satisfacción.
Pero la bestia creció y comenzó a engullir otros servicios, convirtiéndose en un monstruo que quiere imponer sus normas y sus criterios. Y me han dejado de caer simpáticos los muchachitos prepotentes de Google.
Lo siento chicos, STOP GOOGLE es ahora mi santo y seña. Desde que no estamos en contacto constato que me entra muchísimo menos spam. Las visitas han bajado, sí. Pero sólo eran visitas relámpago, aquellas que al ver un blog como éste —de los de leer y pensar— salían de estampida.

Y no veáis lo bien que me va y lo contento que estoy. (Y como de bien nacidos es ser agradecidos, muchas gracias por Gmail; cualquier día prescindo de él también —antes de que me domestiquéis—).
13 de febrero de 2009
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La historia del baneador baneado




(Jean Dolent)















Bueno… felicitaciones, si se puede decir de esta manera; ser un off-Google es como publicar desde la clandestinidad de internet, eso sí es decirle “no” al sistema.
Saludos.
Hola Leonardo. Entiendo lo que quieres decir. Pero te aseguro que hay vida fuera de Google.
Imagínate que mañana le da la ventolera a los chicos de Google y dicen de cobrar, aunque sean dos céntimos, las búsquedas en su famoso portal o belén. ¿Qué pasaría con tanto huérfano? ¿Aparecerían programas piratas para “abrir” el buscador gratuitamente? Esta hipótesis no creas que no la contemplo. Sí, sacarán mucho dinero y por eso hacen lo que hacen, pero esperate que echen números una vez hallan conseguido (yo creo que lo tienen) hacer googleadictos a media humanidad. Respecto a lo tuyo, siempre lo mejor es el boca a boca y hasta ahí no llegan estos fulanos.
Suerte que tenemos algunas de esas armas. Si estos chicos multinacionales llegan a sospechar que las usamos, apaga y vámonos, porque la independencia se nos va a ir por el desagüe del retrete. De hecho, los muy gañanes ya han colaborado con el gobierno chino para banear las páginas que a esos tunantes organizadores de juegos olímpicos les estorban. STOP GOOGLE.