
LLEVO UNOS días sin actualizar.
Una avería en el núcleo del reactor me mantiene apartado de mi pasatiempo favorito. El desperfecto se ha saldado con unos cuantos clústeres dañados que han afectado a un archivo de vídeo —lo más probable es que esté perdido irremediablemente— y a otros cuatro aún sin localizar que han sido “reparados por el sistema” (¡espeluznante!).
Ante el aviso que tan gentilmente me envían mis hados me he visto impelido a comprar una unidad de disco duro externa y ando pasando archivos de un disco a otro a todo trapo.
Así que el tiempo que puedo dedicar a mi afición de escribir «contra esto y contra aquello» lo tengo ocupado en salvar directorios viejos que en realidad ni sé para qué los guardo (algunos datados con un 486 en 1995). Y, pues, los días de relajo que me iba a tomar en semanasanta me los estoy tomando ahora.
Supongo y deseo que los Jaime “pisacharcos” Lissavetzky y los Rafaelillo “voz-de-niño” Nadal puedan vivir estos días sin tener noticias mías. El mundo sigue girando y más el mundejo del deporte —¡y a qué velocidad!—. Espero ser capaz de coger la estela de los acontecimientos tras estos días de asueto, no sin antes terminar de redondear el artículo que traigo entre manos desde hace unos buenos días.
Saludos desde este lado del espejo pantalla a quien quiera —alienígena o aborigen— que se encuentre leyendo estos renglones. Si la espera se hace tedio pueden sus señorías disfrutar de un buen rato con CRAWLIAN, uno de esos juegos de lógica que sirven para pensar (aunque duela).
laaguja
El Cantábrico, a 24 de marzo de 2009
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Avería en el reactor




(Jean Dolent)

















Esta bueno el Crawlian.
Me alegro de que te haya gustado. Eres de los nuestros, de los que nos gusta pensar (aunque duela…).