UNO DE LOS blogs enlazados en El sentido crítico es «El gol que quería ser fantasma». Su autor firma como pieconbola, pero en el suelto del 24 de noviembre, Qué asco de dopaje, que trata sobre las últimas incautaciones de sustancias dopantes, no da una a derechas. Cabe por tanto aplicarle el sentido negativo que refleja el título de este artículo.

Se queja alegremente de la «basura y más basura que cae de nuevo sobre el deporte». No es que caiga más basura sobre el deporte. Eso que él llama basura ya estaba ahí. Sólo ha sido destapada.

Luego pasa a alabar a Lissavetzky sin reparar en que los supuestos éxitos en los que se escuda el hispano-ucraniano para presentar bonanza durante su gestión están en la picota precisamente por esas redes de dopaje que se están destapando.

Declara culpables y “salpicados” con nombre y apellidos, pero utiliza el impersonal para lamentar «Sin embargo la cosa no funciona […]» y reconoce que España está en el ojo del huracán dopero internacional.

Finaliza pidiendo dureza en los castigos, pero no aclara si para los que dopan a otros, si para los que se dopan gracias a otros, o si para los que diciendo que hacen no hacen nada salvo ponerse medallas a costa de los demás.

Mientras siga habiendo palmeros que se complazcan en aumentar y mantener la feble aura del ministrín la cosa no tiene trazos de cambiar. Este hombre se ha encontrado en un puesto que le permite vivir entre las estrellitas del deporte. Sabemos que el político vive de su imagen, y rodearse de deportistas triunfadores lleva aparejada una imagen exitosa, incluso glamurosa.

Su proyección, más allá del mundo de la política, puede estar en el COI. Las dietas cobradas allí no son lo importante. Lo realmente interesante de pertenecer a tan grotesco organismo son las posibilidades de hacer negocios que se abren con la brusca ampliación que sufre la agenda de contactos personal y la seguridad que da el conocimiento de ciertas informaciones.

Ahora vienen mal dadas, y el katiuska ha cambiado el discurso y empieza a cargar contra el entorno del deportista. Qué pasa, ¿que hasta ahora el entorno del deportista no existía?

Eso que tan eufemísticamente llaman “el entorno del deportista” es precisamente eso, el entorno del que el deportista se ha rodeado con su expreso consentimiento y con conocimiento de causa.

Nadie ha puesto al deportista una pistola en el pecho para aceptar ese entorno. Un deportista no es un niño al que se ha de proteger de la perversidad de las gentes. Es un adulto que toma decisiones. Tratar de desviar la atención es ser connivente con lo que está ocurriendo.

Por ello pieconbola comete un grueso error al aumentar en su post el aura del ministrín. Sigue rodando la bola y no conseguimos desenmascarar a este vividor del deporte que ha llegado a entrometerse en la vida privada de las federaciones españolas.

Recordemos el varapalo que llevó cuando quiso obligar a la RFEF a realizar elecciones en un mes concreto. Y la negociación a la que nadie le llamó cuando trató de mediar entre los jugadores del equipo nacional y el presidente de la RFET. Al final su intermediación le costó el puesto a este último, personaje bastante torpe por otro lado. ¿Por qué no deja que cada cual resuelva en su propia casa sus problemas internos?

Quiso abanderar una cruzada internacional contra el dopaje, lanzando su soniquetero nombre a los cuatro vientos. Ni valoró el tiempo que esa práctica lleva instaurada entre los deportistas ni supo ver que España era un paraíso en esas artes. No es posible erradicar inveteradas costumbres con un chasquido de dedos. Y si tu país es líder en esas prácticas lo más prudente hubiera sido empezar por barrer tu propia alcoba.

Son muchos los silencios. Sigo sin entender por qué consumir EPO es delito. Maticemos; han hecho que sea delito si se trata de mejorar los resultados deportivos. No cometen delito, obviamente, los enfermos que la precisan. Pero, ¿y qué ocurre si yo consumo EPO para mejorar mi rendimiento personal y no compito en ningún deporte aficionado o profesional? ¿Cometo fraude? ¿Por qué? ¿Es perjudicial para la salud consumir EPO? ¿Y qué ocurre con los enfermos que la toman?

¿Por qué la misma Administración que persigue la mejora de los resultados deportivos a través del dopaje no realiza controles en las pruebas físicas que se realizan para acceder a ciertos puestos de trabajo que ella misma convoca? Me estoy refiriendo a policías, guardias civiles, bomberos, socorristas, funcionarios de prisiones, guardas forestales…

26 de noviembre de 2009