Presidente bocón llevará revolcón
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EL BOXEO está de capa caída desde hace ya unas decenas de años. Al menos el boxeo profesional. El boxeo aficionado —siguiendo la tendencia que marca la actualidad mediática deportiva— también. Cuando no existen ídolos que trasciendan las fronteras el entramado deportivo se resiente.
Quienes tienen la capacidad de crear esos ídolos son los medios de comunicación. Y la prensa hace tiempo que ha dado la espalda al boxeo. Sobre todo la prensa española, pero a nivel mundial el fenómeno es similar.
En consecuencia, si faltan ídolos se dificulta el fomento del deporte base y aficionado. Y una sensible merma en este contingente no retribuido, pasados unos años, dará como resultado una carestía de ídolos, que retroalimentará la escasez de deportistas aficionados, que a la vuelta de los años supondrá una escasez de ídolos… La tendencia a la baja es manifiesta, y podría ser irreversible.
Así las cosas ahora sale el presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la más prestigiosa entidad que rige el boxeo profesional —aunque sólo sea por antigüedad—, con una propuesta que podría ser interesante si no fuera porque se mete en jardín ajeno, enlodándolo y faltando al respeto a todo un movimiento deportivo del que debería ir de la mano en lugar de enterrarlo.
Al menos hasta ahora así había sido, pero José Sulaimán, presidente del CMB, ha abierto el tarro de las hostilidades sin tener en mente ni una sola línea argumental, tan sólo una vaga y peregrina idea. Pero analicemos la noticia.
Comienza Sulaimán justificándose en un pretendido reformismo y reconociendo que los intereses de su organismo deportivo (que no federación) se contraponen con los del ente que rige los designios de ese mismo deporte en su faceta de aficionados.
Seguidamente conviene que les faltan todos los detalles e incluso el formato para avanzar… Es decir, que tienen una idea de lo que necesitan pero que ni siquiera saben como empezar.
En los tres párrafos siguientes nos descubre la noticia que ya no quedan campeones con carisma que muevan las grandes bolsas (más arriba queda dicho lo que esto arrastra a medio plazo) y que el CMB tratará de exportar a otros países el sistema que parece funcionar en México y Venezuela.
Todo parece estar en el aire… Quizá en otros países no existan todavía mecanismos que hagan interesante la promoción de esos combates. Es de suponer que todo quedará en un formato de competición novedoso y que cada cual haga lo que pueda.
Sin embargo a Sulaimán parece picarle la lengua en la boca y la saca a pasear imprudentemente. Y avisa claramente que no diferencia entre confrontación o colaboración, y que sea la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA) quien decida si quiere enfrentarse al todopoderoso CMB.
Continúa desprestigiando a los boxeadores aficionados, primero dudando de la calidad de su trabajo, y luego dinamitando la casa ajena diciendo textualmente (siempre según la noticia enlazada):
“Los vamos a obligar a tirar a la basura a esa endiablada máquina computadora; queremos boxeadores, no corredores”
Olvida Sulaimán que la “endiablada máquina” fue la solución que encontró la AIBA para que en su día el boxeo aficionado no dejara de ser olímpico. Y a buen seguro el CMB puso el grito en el cielo el día que el COI advirtió al boxeo aficionado con retirarle su participación olímpica si no evitaba el lamentable espectáculo del que eran anfitriones los Juegos Olímpicos.
Sí puede ser cierto que la máquina, pasado un tiempo, haya condicionado la forma de boxear, la forma de optimizar el rendimiento de cada púgil en cada combate. Es posible que cuando se boxeaba al estilo profesional y se computaba con la máquina que manejan cinco jueces aquellos combates fueran, siempre a ojos de Sulaimán, más interesantes que los de hoy en día. Pero no deja de ser su impresión personal y la de quienes le rodean a él.
Finaliza en una actitud más arrogante que condescendiente ofreciendo “sus púgiles” para que la AIBA los presente a los Juegos Olímpicos. Y yo me pregunto quién coño es Sulaiman para ofrecer los servicios de ninguna persona. ¿Y si un competidor se niega? ¿Va a obligarle él? ¿Y si un competidor hubiera querido acudir? ¿Se lo hubiera prohibido él cuándo los boxeadores con licencia del CMB tienen también licencia con otros organismos boxísticos profesionales?
José Sulaimán se ha metido en un charco y lo ha hecho a lo grande, sólo que aquí no es sinónimo de grandeza sino de mezquindad.
5 de noviembre de 2009
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(Jean Dolent)

















En mi opinión (nada versada en esto del boxeo pero sí en las cosillas y ambiciones de la vida -sea vidilla o vidorra-) el tal Sulaimán podría andar un poco “sonado” pese a que en su vida ha hecho otra cosa que vivir del boxeo sin subirse arriba a un cuadrilátero. Pero mi impresión es que lo que le tiene sonado es el poder -lleva desde 1975 presidiendo el CMB- y sus amistades peligrosas. Ya sabes, promotores de altos vuelos, televisiones, etc.
Tantos años en el machito y tanta influencia propia y ajena le lleva a creerse el rey del mambo. No estoy tan seguro que a este bocón le den un revolcón…
Lo que ocurre es que va a ir a dar con otros que tal bailan, los de la AIBA. Que esta federación no sea profesional no quiere decir que sus dirigentes no lo sean.
Es el error que comete el carca del Sulaimán. En lugar de hacer amigos amenaza con comérselos. Me temo que sin decir una palabra más alta que otra le van a poner en su sitio.
Por otro lado, se me antoja que esto del Sulaimán no es más que el canto del cisne, ese que dicen que el palmípedo deja oír antes de morir. El boxeo está tocado… Creo que ya hice un artículo sobre las causas. O quizá lo repensé tanto que tengo la impresión de haberlo escrito… Cosas de la edad.