Ene 28 2010
((Viene de la semana anterior…))
GUSTAN ESTOS elementos (el ciclista dominguero) de recrearse en aquella ajada metáfora de la serpiente multicolor por lo que en ocasiones se estiran y hacen carreras entre ellos, tratando de poner en práctica eso que llaman relevarse, como en las contrarrelojes por equipos. Van echando el bofe por la boca, expuestos cuando menos a una galopante taquicardia. Pero lo que es peor, cuando van a sobrepasarse ninguno se toma la molestia de señalizar la maniobra con el brazo. El que venga detrás que lo adivine y que frene, que para eso las carreteras se hicieron para los bicicleteros de los domingos.
¿Alguien ha visto alguna vez a estos panolis deteniéndose en una rotonda para dejar paso a los vehículos que ya están en ella? ¿Alguien les ha visto alguna vez sacando el brazo para girar a la izquierda? Como mucho miran para atrás y calculan el momento del cruce… eso sí, sin tener que echar el pie a tierra, no vaya a ser que la demora les rompa la media cronometrada.
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“Toda palabra dicha despierta una idea contraria”
(Goethe)
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