EL HENCHIDO y retumbante lenguaje epopéyico que utiliza la prensa deportivesca para narrar sucesos en los que se ve envuelto el deportista del momento abusa de una jerigonza pseudomilitar impropia, ridícula y hasta de mal gusto.
Quien estas notas firma, cansado de la devaluación que sufre a diario el término “héroe” a manos de la desprestigiada prensa del balón y de los autodenominados blogueros deportivos, muchos de los cuales no pasan de meros aduladores del famoseo deportivo, pretende con este artículo trasladar a estos productos de la LOGSE —algunos becarios de periodismo, otros incluso con la carrera de Magisterio terminada— el verdadero concepto de héroe.
Ser un héroe requiere protagonizar un tipo de gesta muy alejada de la intrascendente frivolidad de comerle unas centésimas al cronómetro o colar un gol en el descuento o un triple sobre la bocina por mucho campeonato mundial que con ello se logre.
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(Goethe)

















